Calendiario

LUNES 4 DE FEBRERO

1975

 

A casi dos años del primer golpe, los civiles uruguayos siguen siendo unos bandidos. No hacen caso a nada. No se afilian a la política de la dictadura y mantienen esos principios de democracia, libertad, justicia e igualdad como si fueran bastiones contra la tiranía y que ésta se asustase. Alguien debería explicar porque los criollos son tan poco complacientes con los gobernantes militares.

Del lado de los dictadores están los confundidos, los que erraron el camino, esos buenos educadores que quieren enseñarnos a hablar bien y no mal del proceso.

En la publicación «El soldado» que dirige el teniente coronel Loureiro, hay un columnista que en la edición de este mes, que se pone en circulación en los cuarteles este día, precisa a sus lectores que hay dos tipos de uruguayos (Ref. Virginia Martínez).

O sea, los que hablan bien la verdadera lengua oriental y todos aquellos ignorantes que la desvirtúan. Para ese buen señor es fácil descubrir quién es oriental de pura cepa y quien, por lo contrario, anda desvariando por el mundo disfrazado de uruguayo exiliado.

El columnista indica que la gente debe analizar su comportamiento ya que todos tenemos que «hablar un mismo idioma». ¿Pregúntese cual? El español era el que nos enseñaban. Y hasta ese momento, desde siempre, era el mismo para todos. ¿Cuál querría que aprendiéramos?

El problema no existiría sin esa pléyade de orientales que están diseminados por la tierra contando mentiras, porque los hay y son miles. Están los que denuncian ante organismos internacionales la violación de los derechos humanos más comunes. Los que dicen que hay torturas en los cuarteles cuando solo se busca crear hombres fuertes, capaces de soportar látigos, cigarrillos encendidos en sus genitales o que se quiere mantener limpios, bañaditos, a todos los que se les aplica el submarino. Así no vale y los que dicen otra cosa son mentirosos. Como no vale afirmar que hay desaparecidos cuando esos han sido vistos por otros países disfrutando de vacaciones placenteras.

El editorialista , que es hombre sabio, sostiene, que «el País es otro» . Ahora no hay relajo ni libertinaje social, objetivos centrales que nos querían imponer los foráneos.

Y eso se ve en todas partes, dice. En las calles, en las fábricas, oficinas o comercios, en las aulas y en los paseos por los parques, en las exposiciones y espectáculos deportivos.

Un panorama idílico, irrepetible, sólo apto, claro, para ciegos, sordos y mudos o soldaditos de plomo.

Este es el mejor país, como el Uruguay no hay, insiste el escriba muy convencido.

 

1985

Uruguay y los orientales están viviendo las últimas horas de la dictadura. Pasaron las elecciones de noviembre y fue electo, en el retorno a la democracia, el Dr. Julio María Sanguinetti.

Desde el Hotel Columbia, su centro de actuación, da a conocer su primer equipo de ministros.

No hay ni blancos ni frenteamplistas ya que ambos partidos rechazaron la gobernabilidad a ese nivel.

Le damos los nombres y usted debe recordar en que Ministerio estaban: Enrique Iglesias, Ricardo Zerbino, Hugo Fernández Faingold, Adela Reta, Raúl Ugarte, Juan Vicente Chiarino, Carlos Manini Ríos, Carlos Pirán, Jorge Sanguinetti.

 

Feliz diario

1918.- Nace Enrique Beltrán, periodista, editorialista, director de «El País», político dentro del Partido Nacional, legislador por varios períodos antes de la dictadura.

1937. Nace Roberto José Parga Lista, abogado con toda su carrera en la magistratura hasta su cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia, ahora retirado al cumplir sus 70 años.

1945. Nace Lil Bettina Chouhy, periodista en radio y televisión, con su estilo de comunicación entradora, sensible, cálida, no invasora.

1961. Nace Gustavo Acuña, dibujante, con el humor en su trazo y que se le encuentra en páginas de «Guambia».

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