"El orgasmo de la mujer no tiene menos valor que el del hombre"
Guzmán Laguarda
Soy sexóloga pero me gusta que la gente sepa que también soy psicóloga, porque a veces hay una fantasía de que es una profesión que se toca de oído. La sexología es una especialidad médica y psicológica.
Para ser sexólogo clínico antes hay que ser o médico o psicólogo. Es la única especialidad en lo que es salud que se comparte con médicos y psicólogos, en el mismo posgrado. Estudié en el Instituto Uruguayo de Capacitación sexológica del doctor Flores Colombino, que es el único de Uruguay reconocido a nivel mundial y en Latinoamérica.
La sexóloga mediática
–¿Cómo te iniciaste en los medios?
–(Risas) Yo era un bicho de biblioteca. Nunca se me había ocurrido que iba a terminar en esta situación. Primero en 2004 salí en «Planta Baja», que era un programa mucho más informal y diferente a «Hablemos de Sexo». Ellos querían una sexóloga joven para marcar la diferencia. Hay una enorme diferencia de 2004 a hoy, en como la gente habla más de sexo. Las consultas en mi sitio web (www.sexualidadplena.com) se incrementaron. Por suerte es así, con más naturalidad. Antes era diferente. Yo siento que contribuyo para que las personas tengan un espacio para hablar de sexo desde otro lugar. Siempre tratando con respeto a la gente. Había dos opciones para elegir: lo fuerte o lo académico. Creo que no es así, porque la sexualidad no es ni formal, de túnica blanca, ni tampoco es la pornografía. La sexualidad de todos nosotros es más bien un término medio, el cual yo intento brindar desde un lugar cotidiano, y no sólo en la noche. Cuando yo empecé, no se podía hablar de sexo de noche en los medios.
Un tema tabú
–A pesar de que en los últimos tiempos ha cambiado esta realidad, ¿por qué pensás que hablar de sexo sigue siendo un tema tabú?
–Es la represión en la que vivimos. No había antes un espacio de habilitación social para hablar de sexo. Me parece fantástico que exista un horario de protección al menor, hay que definir qué es lo que protege al menor porque son dos cosas totalmente diferentes. Una cosa es hablar de sexo e instruir, y otra cosa muy distinta es hablar de pornografía.
Yo creo que nunca fui hiriente en ese aspecto. Los medios contribuyeron también a que la gente hablara más de sexo que antes.
–En muchos programas se toca el tema del lado de lo grotesco, de lo chabacano. ¿Es así?
–Es parte de la cultura erótica. Todos los temas tienen distintas áreas. No hay sólo una área para hablar de la sexualidad. Tiene muchos abordajes, tiene un abordaje serio y médico que le sirve mucha a la gente. Pero está también la cultura erótica del divertimento, que es otro área diferente. Es muy grande el abanico de la sexualidad, y se puede abordar el tema de distintos lugares. Yo puedo dar mi opinión humilde de lo que sé de cada área. Sé amoldarme en las diferentes áreas del abordaje a la sexología.
–¿En estos cuatro años que ejerces adquiriste más soltura?
–Sí, tiene que ver un poco con mi participación en los medios. Sucede algo increíble, si yo hablo de eyaculación precoz me aumentan las consultas sobre este problema. Noté además, en los últimos tiempos, un aumento de las consultas de las mujeres. Hasta hace unos años, las únicas clínicas que trataban la sexualidad en el Uruguay eran las clínicas andrológicas. Lugares que son para la disfunción eréctil y hasta ahí llegaban las consultas. Era sólo el problema del hombre y todo lo demás que no entrara en ese ámbito no era atendible. Arreglate como puedas.
Consultas: mayoría hombres
–¿Vienen muchas parejas a consultarte?
–Sí, cada vez vienen más. Está bueno que sea así, porque si existe un problema sexual, es de ambos y no de uno solamente. Tener el concepto que en las disfunciones sexuales, en su gran mayoría, son un tema de pareja es un gran avance. El tema de la eyaculación precoz es un problema de pareja y no sólo del hombre. Por lo general, el eyaculador precoz consulta cuando tiene pareja. Si está solo seguramente no sabría qué es eyaculador precoz.
–¿Cuál es la edad promedio de los pacientes?
–Tengo un perfil que se identifica mucho con los más jóvenes. La mayoría de mis pacientes tienen entre 25 y 40 años. Son mayoría hombres que mujeres, pero últimamente aumentaron las consultas de mujeres. En todo el mundo todavía la consulta es más frecuente en hombres. Esto es fácil de entender. El hombre se siente todavía mucho más inhabilitado que la mujer frente a un problema sexual. No hay nada que sea más inhabilitante, más allá del vaginismo, que es una imposibilidad de penetración, que los problemas de erección del hombre. Son como más urgentes la necesidad de atención de sus problemas, y además está como más habilitado a hablar y defender su sexualidad que las mujeres. Obviamente, es un concepto que no comparto. No tiene menos valor el orgasmo femenino que el orgasmo masculino.
El pene no es más importante que la vagina o que el clítoris de la mujer. Es un tema cultural que se trasmitió de generación a generación. Todo gira en una sociedad falocéntrica, falla el pene y es el acabose.
–¿Cuáles son las consultas más comunes?
–Las de eyaculación precoz. Tienen una explicación muy puntual: la eyaculación precoz es un tema psicológico emocional, tiene que ver mucho con las experiencias, la ansiedad de la persona.
El varón ahora está muy ansioso frente a una mujer que ha cambiado un poco los roles. La mujer ha tomado más iniciativa, tiene otro poder. Entonces el hombre joven se está acomodando a esta «nueva» mujer que está de igual a igual. El varón todo eso lo siente, y tiene que mantener lo que dice el mandato machista de otras generaciones. Y se da ante una realidad que ha cambiado abruptamente.
–¿Los problemas sexuales tienen que ver más con lo emocional que con lo físico?
–Sí, en todas las disfunciones sexuales tenemos un 90% de problemas psicológicos y emocionales, que terminan dando un síntoma orgánico, como la disfunción eréctil.
Todos los problemas sexuales son afectados por un condicionamiento emocional y psicológico. Después se quedan como un hábito donde aparece el miedo al fracaso, la ansiedad anticipatoria. Uno anticipa que le va a ir mal. Ese círculo mental lleva a que aparezca el fracaso. Las disfunciones sexuales son un problema que se ven más en las generaciones jóvenes que en las mayores.
Trabajo en equipo
–¿La sexología tiene límites? ¿Qué casos se derivan al psicólogo, psiquiatra o al urólogo?
–Sí, tiene límites. El problema que en nuestro país no existe el concepto de trabajo en equipo. Muy poca gente deriva casos. Yo tengo la suerte de trabajar con Flores Colombino, que es un número uno en Latinoamérica. Con él sí se puede trabajar en equipo.
Trabajo además con el ginecólogo Manuel Novoa, que es excelente porque respeta a sus colegas. Yo tengo muy claro que a veces tengo que derivar a otros profesionales, y lo voy a seguir haciendo así nadie me derive. Como soy psicóloga yo sé cuando una persona necesita un apoyo psiquiátrico en algún aspecto.
Uno tiene que saber y poder ser ético en ese aspecto. Tenés que saber de entrada y decidir que si tomás a la sexología sólo para hacer dinero vas por un mal camino.
–¿Qué casos derivás?
–Cualquier caso patológico que necesite el abordaje de un psiquiatra o un problema urológico. Si me viene un paciente que tiene un problema de hipertensión aguda, que tiene diabetes y tiene una disfunción eréctil, yo no le voy a hacer terapia cuando sé que no lo voy a ayudar. Esa persona tiene que ir
a un médico que le haga una evaluación médica de su disfunción eréctil. Hay que ser ético y tener una conducta en esta profesión, porque si no no le podés dar al otro lo que necesita. Además eso se te vuelve en contra. Derivar y trabajar en equipo es fundamental en esta profesión.
También se supervisan casos en los ateneos clínicos, obviamente con la reserva de las identidades. Cuando los casos son más complejos es mejor, porque a veces no todos tienen la oportunidad de tratarlos. Los ateneos clínicos son fantásticos y enriquecedores, porque sirven para transmitir y recibir experiencias de otros profesionales.
CARBALLO´S INN
–¿Como te sentís en el nuevo programa?
–Los proyectos de Pizza Producciones, que hicieron «Pizza a Carballo» y «Carballo´s Inn» ahora, son fantásticos. Trabajo con gente fabulosa, que son totalmente diferente de lo que alguno puedan pensar. Somos una gran familia. Tengo además la suerte de estar con ellos en «El Tren de la Noche». Ya los conozco, tenemos desde antes un vínculo de amistad. Tanto Luis (Carballo), Horacio (Rubino) y yo pensamos que la sexualidad tenía que estar presente en los medios. La gente nos escucha cuando hablamos de sexo con una actitud positiva.
–¿Y en tu rol de notera?
–(Risas) Bárbaro. Obviamente que yo no estudié para comunicadora ni periodista. Con la gente que tuve la suerte de entrevistar, previamente tenía una comunicación. Me encanta hacerlo, pero no siento que esté haciendo una entrevista, sólo conversamos de temas de sexo y de los que ellos quieren trasmitir.
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