Subió la carne
-Yo tengo una bien pipona dijo Epifanio, ganando la cuereada a Ruedita, que venía con algo apuntado en un papel.
-¿Cómo es? quiso saber el Chiquito Otegui, esgrimiendo el Faber Nº 2 para copiar la receta, porque a él, si lo sacaban del alcohol, lo hundían.
-Maíz en una olla grande, a buen hervor y dándole con un palo de madera como adentro e’un gorro informó Epifanio. Después, se vuelca sobre una tabla, se cubre con un paño blanco, ojo, sin alusiones políticas, y al final se le echa salsa de tomate y unos tallarines.
-¡Pero eso e’ polenta con fideo’! gritó Ruedita.
-¿Y qué, no te sirve? lo despeinó la voz aguardentosa del Facha Ruiz, con la boca hecha una sola baba.
-La mía e’mejó insistió Ruedita. Papita’ en tira’ finita’, zanagoria, y zapallo putiá…
-Butiá corrigió el Chiquito.
-Se’gual dijo Ruedita y siguió: -Todo al agua, que yerva bien…
-Hierva, zócalo mental se calentó el Chiquito.
-Se’gual repitió Ruedita, impertérrito. Y despué’ que yerva bien, digo, ponele sal y serví bien calentito’…
-¡Pero eso es sopa! protestó Epifanio.
-Se’gual. Como dijo recién el Facha: «¿No te sirve?» respondió Ruedita, sobrando a la audiencia.
-Lo que están aportando hasta ahora no tiene ninguna originalidad reprochó el Chiquito, a quien le convenía que se sumaran recetas y a nadie le diera por preguntarle a él.
-Ah, ¿queré originalidá, chanta? saltó, literalmente, el Negro Collazo. Morfate ésta, pedazo d’un diente de ajo podrido: ‘garro unas naranjas, l’echo almíba’, le pongo unas tostaditas por los costado’ y arriba, bien paradita, después de hervirla, le encajo una cola e’gato…
Fue ahí que el Facha arrancó hacia el Negro, extendidas las gruesas manos con las que se había rascado las entretelas, como para romperle algo. Lo pararon el Chiquito y Epifanio, aunque se fueron al suelo los tres.
El Facha, casi ahogado, desde allá abajo, igual gritó: -¡Hijo de puta, si dijimo’ que no se podía hacer nada que tuviese carne!
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