Con la fuerza de sus lonjas, Serenata Africana impactó
Tal vez mucha gente presagió lo que iba a pasar y prefirió ahorrarse la ida al Teatro de Verano o aguardar el paso de las horas para acercarse a último momento para ver a sus conjuntos predilectos. Lo cierto es que la respuesta de público fue escasa, tomando en cuenta los quilates de quienes conformaban la etapa.
La lunática
Debutar en el concurso siempre implica un riesgo, por los imponderables que suceden, detalles que se ajustan en el escenario, calibrado de micrófonos e incluso el público, que se apresta a presenciar un extenso certamen. La Lunática supo sortear las contingencias exitosamente.
Sí tuvo que sobreponerse a esos primeros diez minutos, cuando el sonido buscaba acomodarse, pero la murga, cantando en muy buena forma, logró afrontarlo sin desdibujarse. Tal vez sí se dificultó un tanto a los espectadores comprender cabalmente el espectáculo, ya que su libreto es un bombardeo constante de información: en esa casa imaginaria en la que están encerrados, esperando que amaine la lluvia, se precipitan un montón de temas, con mucha crítica y generalmente bien resueltos.
Culminan con una hermosa retirada, con una bajada muy contundente y pegadiza. Al finalizar la actuación, en los rostros de los componentes se dibujaba una sonrisa de satisfacción al haber logrado su objetivo: entretener y divertir al soberano, tal como lo hicieron en el último Encuentro de Murga Joven, en donde se consagraron como una de las triunfadoras.
Serenata Africana
«En cuerpo y alma» se titula el espectáculo que nos brinda en esta temporada el conjunto del inolvidable José De Lima: una historia sobre un ángel que perdió sus alas y para poder recuperarlas debe volver a la tierra, con el cometido de que la comparsa regrese al Carnaval.
Fue un deleite desde el punto de vista auditivo, con dos cuerdas de tambores que sonaron en forma estupenda (una de ellas femenina) y solistas de excepción, con destaque especial de Belén Orique, Eduardo Da Luz y María Victoria «Pico» Riñón, además de una exuberante y completísima Lola Acosta, cada vez más afianzada en los múltiples roles que asume sobre el escenario.
Un diluvio de temas (diecisiete en total) que transcurren con un ritmo vertiginoso, la mayoría de ellos de buen tenor, con algunas fusiones soberbias de ritmos que realzaron aún más su labor.
Los personajes típicos fueron otro de sus puntos altos, con una espléndida demostración de su joven escobero, Daniel Rodríguez.
Un arranque magnífico para esta categoría.
Suspensión
Sobre el final de Serenata Africana comenzó una ligera llovizna, que en su bajada se transformó en aluvión. Tras aguardar unos quince minutos y con muy buen criterio, de común acuerdo entre el Jurado y Daecpu se resolvió la suspensión de la etapa, cuando aún restaban por actuar Todavía no se sabe y Momosapiens, lo que sirvió para alimentar la leyenda de este último conjunto, que desde hace varios años se ha transformado en un imán para provocar la lluvia.
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