La Disputa electoral se agudiza en España
La contienda electoral entre el presidente José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y el líder de la oposición Mariano Rajoy (Partido Popular) se agudiza. La previsible desaceleración de la economía en 2008, la subida de los precios, el crecimiento del déficit exterior, así como el desplome del sector inmobiliario anuncian el final de un ciclo y ponen de manifiesto problemas de competitividad.
El segundo gran tema es la lucha antiterrorista: a pesar de no estar en sus mejores momentos (gracias a la acción policial y judicial), no sería improbable que ETA intentara atentar antes de las elecciones. Por eso, el partido que ofrezca una respuesta más convincente frente a los indecisos, ganará las próximas elecciones.
En siete semanas se celebrarán elecciones (el día 9 de marzo) y la confrontación política extrema entre los dos principales partidos políticos, Partido Socialista (PSOE), y Partido Popular (PP), seña de identidad de esta legislatura, se tornará en disputa electoral. O quizá sería más correcto afirmar que la disputa electoral, que se ha mascado durante los últimos cuatro años, se agudizará en las próximas semanas.
El atentado del 11-M, cometido tres días antes de las elecciones de 2004 por un grupo jihadista, cambió los resultados previstos. En la actual coyuntura, parece que la propia campaña electoral y los dos cara a cara que mantendrán los candidatos Zapatero y Mariano Rajoy en televisión, serán claves, a falta de futuros acontecimientos.
La buena marcha económica… y sus puntos débiles
Aunque la campaña electoral comenzará oficialmente el 22 de febrero, los dos grandes partidos dejan ya ver desde hace semanas que la economía es uno de los platos fuertes. La desaceleración económica global que afecta a los principales países, y por tanto también a España, la octava potencia del mundo, será uno de los caballos de Troya que tendrá que saber cabalgar (gestionar) el próximo gobierno.
«Al margen del fracaso del proceso de diálogo iniciado tras el alto el fuego (marzo 2006), la legislatura se ha caracterizado por la eficacia policial en el combate contra ETA y el fracaso de los planes terroristas de la banda» .
Por su parte, la caída del sector inmobiliario detectado en los últimos meses perjudica al empleo. España repite como tercer país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico con más paro. Han disminuido el número de viviendas en construcción y la cifra de ventas. Aún así, la tasa de paro, alrededor del 8,5 por ciento, se mantiene en mínimos históricos.
«Es difícil que el futuro presidente abra un proceso de diálogo a partir de una tregua de ETA; han dejado de ser creíbles». El otro problema es un repunte muy significativo en la tasa de inflación, en gran medida consecuencia del encarecimiento del petróleo, visible en toda Europa pero sobre todo en España.
Todos estos datos, le permiten al candidato del PP, Mariano Rajoy, negar que España esté en la «champions league» de la economía europea y convertir la marcha de la economía en el principal argumento para quitar votos a José Luis Rodríguez Zapatero.
Contra ETA
El otro gran tema de debate electoral, por otra parte ya un clásico dentro de la política española, es la lucha antiterrorista. Al margen del fracaso del proceso de diálogo iniciado con el anuncio de alto el fuego de ETA (marzo 2006), ésta ha sido una legislatura caracterizada por la eficacia policial en el combate contra la organización y el fracaso de los planes terroristas de ETA.
«Las últimas noticias apuntan a que la Fiscalía General instará la ilegalización de ANV en aplicación de la Ley de Partidos». La legislatura acaba con una ETA que es incapaz de cumplir con todas sus amenazas de muerte por la solvencia policial para abortar sus planes, con las excepciones clamorosas del atentado contra la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, que segó la vida a dos ciudadanos ecuatorianos, y el asesinato de dos guardias civiles en Francia.
La última operación antiterrorista, en enero de 2008, desarticuló el comando especial Elurra (nieve, en lengua euskera), supuesto autor del atentado contra el aeropuerto de Barajas, mientras se preparaba para matar. Aún así todo apunta a que ETA intentará condicionar la campaña electoral y atentar de aquí al 9 de marzo.
Además ETA tiró por la borda la que, probablemente, sea la última posibilidad de negociar con un Gobierno. Es difícil que el futuro presidente acepte abrir un proceso de diálogo a partir de una tregua o un alto el fuego, sencillamente porque este tipo de anuncios han dejado de ser creíbles.
«El Pacto de Ajuria Enea escenificó ante los ciudadanos la idea de que mientras persistiera el terrorismo, todos los partidos democráticos estarían del mismo lado». Y pésima legislatura también para el entorno de ETA porque el cerco judicial se estrecha sobre las formaciones radicales vascas a las que apoya públicamente la ilegal Batasuna, brazo político de ETA: el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), y Acción Nacionalista Vasca (ANV). Algo que no ha impedido que ANV, haciendo caso omiso a las continuas llamadas a su ilegalización, ya haya presentado sus cabezas de lista al Congreso de los Diputados por las tres provincias vascas y Navarra. Lo más probable es que estas candidaturas se conviertan en papel mojado: las últimas noticias apuntan a que la Fiscalía General instará la ilegalización de ANV en aplicación de la Ley de Partidos. Dicha ley, aprobada en 2002, establece que será ilegalizada una formación política cuando vulnere sistemáticamente las libertades y derechos fundamentales, promoviendo, justificando o exculpando los atentados contra la vida o la integridad de las personas… Y tanto ANV como PCTV se niegan a condenar los atentados de ETA, con lo cual, todos los indicios apuntan a que sus ilegalizaciones están al caer.
La lucha antiterrorista debería estar fuera de combate
Pero es en la campaña electoral, período proclive para las promesas, cuando los dos grandes partidos españoles deberían comprometerse a eliminar del combate electoral la lucha antiterrorista.
El sentido de Estado en cuestiones como ésta debe situarse por encima de los intereses partidistas, como ya ocurriera hace veinte años. En 1988, los líderes de todos los partidos democráticos vascos firmaban el primer gran acuerdo contra ETA: El Pacto de Ajuria Enea, roto años después. Dicho pacto escenificó ante los ciudadanos la idea de que mientras persistiera el terrorismo, todos los partidos democráticos estarían del mismo lado.
La política es el arte de lo imposible, pues precisamente eso es lo que se les pide a los políticos, que hagan posible lo que es necesario: el consenso en la lucha contra el terrorismo.
Un consenso que ponga fin a la utilización depredadora que en política se hace de ETA.
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