"Le Grand Blue" pertenece al zar petrolero dueño del Chelsea
El Yate. El «Le Grand Blue» está entre los yates más grandes del mundo, y es uno de los 3 que posee Abramovich, junto con el Pelorus y el Ecstasea. Fue construido en Bremen, Alemania. Tiene 114 metros de largo por 17 de eslora, y es impulsado por un motor de 3.600 caballos de fuerza. Su acondicionamiento interior se mantiene en la reserva con que Abramovich protege su privacidad y la de su familia. Su equipamiento incluye un helicóptero, un gran velero que carga en la cubierta y hasta un pequeño submarino para explorar las profundidades marinas.
En la actualidad, Abramovich le entregó en préstamo «Le Grand Blue» a Eugene Shvidler, su tradicional amigo de la infancia que lo acompaña a todos lados y que tutela sus finanzas
Abramovich. Los comienzos de Abramovich no fueron fáciles. A los 18 meses quedó huérfano de madre, y a los 4 años su padre perdió la vida en un accidente de trabajo en la construcción.
Entonces fue adoptado por su tío, pero luego se mudó con sus abuelos. Pero el destino no contaba con la astucia para encontrar negocios rentables que mostró el joven Abramovich, desde la reventa de neumáticos usados hasta la representación de exportaciones de petróleo y la producción de aluminio.
También incursionó en la política y fue gobernador.
En la actualidad el empresario posee el 80% de la petrolera Sibneft, la mayor de Rusia, el 50% de la compañía de aluminio ruso Rusal y el 26% de la aerolínea Aeroflot. Y con apenas 36 años, Roman Abramovich sorprendió al mundo cuando compró el club de fútbol inglés Chelsea, más un aporte de US$ 130 millones para comprar jugadores, como los argentinos Sebastián Verón y Hernán Crespo.
Abramovich no brinda entrevistas, se casó, tiene 5 hijos, vive en una mansión de 42 hectáreas en las afueras de Moscú, que alterna con una de verano en Niza, a donde viaja en su Boeing 767 privado.
Su nombre se asocia en el mundo como el prototipo de «el oligarca ruso». En 2006 la revista Forbes lo identificó como el ruso más rico y el número 11 entre los más ricos del mundo. En 2007 compró el castillo de Drácula, el original rumano, en 50 millones de euros. Pero el año 2007 también fue duro con él: el divorcio de su esposa Irina fue récord mundial de todos los tiempos, le costó 8.000 millones de euros.
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