
Uno de los grandes desafíos en el campo del cultivo de tejidos a partir de células madre es encontrar las condiciones apropiadas para que este cultivo se desarrolle una vez que ha sido injertado en un órgano humano o animal.
El reciclaje del corazón de la rata comenzó con el “vaciado” del tejido muscular. Con este desafío en mente, los investigadores de la Universidad de Minnesota procedieron primero a vaciar del corazón de una rata muerta, y todas las células de su estructura muscular utilizando una solución química.
A este caparazón y andamiaje interno (cubierta exterior, vasos sanguíneos y válvulas) insertaron células madre de ratas recién nacidas como si de plantar semillas en una maceta se tratase. Al cuarto día, las células se habían multiplicado y diseminado por el órgano. “Nos quedamos sin habla cuando vimos las primeras contracciones”, recordó el Dr. Harald Ott, uno de los integrantes del equipo. Al octavo día este corazón reciclado ya podía “bombear”, aunque sólo al 2% de la potencia normal del corazón de un roedor.
Los científicos de la Universidad de Minnesota confían en que su trabajo podría cambiar la forma en que se encara la producción artificial de órganos.
‘Las imágenes vistas demuestran cómo las nuevas células se expanden y reconstruyen el órgano. Abre la puerta a una noción de que se puede fabricar cualquier órgano: riñones, hígado, pulmones, páncreas, cualquiera… y esperamos poder hacerlo”, aseguró la Dra. Dorys Taylor.
En Londres, una colega suya, Sian Harding del Imperial College London, quien también trabaja en la reparación de corazones describió la técnica como “un potencial avance”. Confía que en el futuro podría hacerse una prueba de laboratorio con el corazón de un cerdo, que tiene una escala y función similar a la humana.
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