Niños de Cerro Largo se alimentan de basura
Una penosa situación vive un grupo de niños que prácticamente en el desamparo total permanecen y se alimentan de desechos en el vertedero municipal de Melo.
Las canteras donde se vierten los residuos de la capital departamental se encuentran ubicadas en la zona conocida como La Pedrera, distante a unos 8 kilómetros del centro de la ciudad. Allí durante mucho tiempo se formaron asentamientos de familias que luego, a través de los distintos programas de ayuda social, permitieron el reasentamiento de las personas en viviendas construidas fuera del área de basurales.
En los últimos tiempos nuevamente se han instalado allí los hurgadores que día y noche clasifican la basura para buscar aquellos residuos de metal o plástico que luego comercializan en Melo. Lo más impactante es la presencia de niños en el lugar, que viven en carpas de nailon y cartón que han construido dentro de los basurales. Entretanto se alimentan de los desechos, al igual que algunos animales de los que luego se consume tanto su carne como su leche. El alto grado de contaminación existente en el lugar es constatable en el propio aire que se respira en la zona, donde pululan enjambres de moscas y otras alimañas que encuentran en la basura su medio para subsistir.
Preocupación
El director de Bienestar Social del municipio, Dr. Milton Da Silva admitió en una entrevista realizada por el Programa «Tiempo de Todos» de La Voz de Melo: «Los basurales nuestros tienen de todo, productos tóxicos, pesticidas, etcétera, y el daños que esto origina en las personas es tremendo, ya que inhalar el humo o consumir los desechos con el plomo, materiales pesados, elementos fosforados y otros que se introducen en el organismo humano y en el de los cerdos y vacas que viven en el vertedero, ocasiona lesiones irreversibles».
El jerarca fue más allá en sus apreciaciones al decir: «Cuando la carne o la leche de esos animales es consumida por el hombre, el organismo almacena esas grasas tóxicas que perduran para siempre, con un daño irreversible».
Por otra parte, el funcionario se mostró partidario de buscar una solución a corto plazo. «Hay que acotar los tiempos y actuar rápidamente». Al mismo tiempo el profesional responsabilizó al Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) por la falta de control y soluciones para el grupo de niños que vive y se alimenta del basural.
«No le estoy sacando el cuerpo a las responsabilidades pero existen áreas bien delimitadas cuando las cosas no se hacen bien y es necesario corregirlas», apuntó el jerarca.
Según se supo, existe un número importante de proyectos en marcha para buscar soluciones al problema, pero la pregunta general es hasta cuándo seguirán subsistiendo entre los desechos varios niños en el más absoluto desamparo, ante el conocimiento de las autoridades.
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