Investigador. Andrés Sánchez, responsable del descubrimiento, recorre el río Santa Lucía desde niño

El caparazón más grande de gliptodonte fue hallado en cercanías de San Ramón

La ciudad canaria de San Ramón alberga una valiosísima colección paleontológica y arqueológica, reunida por un joven autodidacta que hace 8 años fue contratado por la Intendencia de Canelones.

El investigador Andrés Sánchez nació en 1980 en Florida, pero se crió en San Ramón. Contratado por el municipio canario, dos veces por semana se traslada a la capital departamental para cumplir labores en el Museo Antropológico de Canelones; el resto lo dedica a recorrer el río, en busca de huesos y otras piezas, actividad que realiza desde los cinco años.

«Tengo sólo la escuela hecha», dice Andrés, quien recuerda cómo de niño iba a excavar al río. Para el autodidacta fue de vital importancia haber conocido al hoy desaparecido Jorge Femenías, quien fue director del Mu.

«Junto a él y su equipo empecé a estudiar, por la mía», recuerda quien en 2001 fue contratado por la Intendencia de Canelones para que realizara investigaciones en el río Santa Lucía.

«La colección que he ido armando –expresa Sánchez con entusiasmo– se acerca a las 800 piezas, algunas únicas en el país, otras en Sudamérica». Añade que una de sus ideas es «hacer un museo en San Ramón», que cuenta con el apoyo del intendente Carámbula.

 

EL HALLAZGO

El caparazón de Gliptodonte

está entero y es el mejor conservado del país. Fue descubierto por Sánchez en 2005. Tiene más 10 mil años y su peso ronda los 600 kilos. Sánchez vio a dos personas que estaban excavando algo con riesgo de partirlo. El lo rescató y luego lo trasladó, no sin dificultad.

 

GLIPTODONTE: MAMIFERO DE 1.000 KG

Su nombre común es gliptodonte; pertenece a la familia Glyptodontidae, género Panochthus, y su masa se estima en alrededor de una tonelada. Los gliptodontes son una de las formas más atractivas entre los mamíferos del pleistoceno tardío – holoceno temprano de América del Sur.

A pesar de su parecido superficial con los armadillos, con los que están emparentados, ambas estirpes se separaron hace más de 50 millones de años.

La diferencia más notoria es que los gliptodontes carecían de bandas móviles en la coraza. En relación a esto, su columna vertebral alcanzaba el grado de fusión mayor de todos los mamíferos, rivalizando en este aspecto con las tortugas.

Las placas individuales de su coraza son gruesas, con un diseño de pequeñas figuras uniformes finamente punteadas.

El tubo caudal adquiere gran tamaño, es chato y posee unas cicatrices, en las que quizás se hayan fijado almohadillas o espinas córneas.

Con o sin ellas, la cola debe de haber sido un arma formidable.

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