Tiene la palabra
La inseguridad que nos rodea
Sra. Ministra del Interior
Maestra Daisy Tourné
Aunque podría decirle simplemente Daisy, pues la «conozco» de nombre, desde hace muchísimos años; concretamente, desde que se recibiera de maestra. Somos colegas y su nombre me era familiar ya que, con su tía, Chelita de Mello de Tourné, compartimos muchas experiencias didácticas con su famoso «método natural» el que aplicamos en varias escuelas en las que yo era directora y ella la invitada… Desde ese entonces, ya sentía admiración por su sobrina maestra… Chela tenía muy claro cuáles eran los principios que debían regir en materia de educación para que los educandos fueran, en el futuro, individuos libres y luchaba para que los docentes fueran los verdaderos hacedores de esos individuos potenciales, que mañana serían los ciudadanos que hoy, a muchos años, son quienes integran nuestra sociedad.
Sabía también de su militancia gremial pues compartimos tiempos difíciles en los años en los que ambas ejercimos la docencia y eran temas que, si bien soslayábamos, estaban presentes en nuestro quehacer diario.
Hoy, usted ha llegado a ocupar un cargo desde el que, si conjuga su profesión e ideales por los que ha luchado durante tantos años, puede hacer muchísimo para lograr revertir esta situación tremenda por la que atraviesa nuestra sociedad en materia de seguridad. Quiero creer que estará de acuerdo conmigo en que si fue, ya no es «una sensación de inseguridad» la que estamos viviendo; es inseguridad total la mire como la mire.
Muchos de aquellos jóvenes que formamos en diferentes contextos, con la esperanza de «transformarlos» en seres útiles y dignos de integrar esta sociedad, hoy han tomado caminos que evidentemente, no eran los que siquiera sospechábamos que elegirían; pero es la realidad de hoy y esto nos está afectando a todos.
Le confieso que lo primero que sentí cuando aceptó el cargo para el que fue designada, fue admiración, por el coraje que tuvo de aceptar ese hierro caliente que a tantos, antes que a usted, los quemara. También debo confesarle que dedico muchas horas pensando e intercambiando ideas con personas idóneas, en cuál podría ser el «camino» adecuado que le permita revertir esa situación que, a esta altura, ya es dramática y reconozco que estudiando unos y otros, no encuentro el que de pronto podría ayudarnos y que esté al alcance de nuestras posibilidades concretarlo.
Quisiera ser optimista pero, también le confieso, que la realidad que me rodea no me lo permite; hoy le estoy escribiendo pues siento que, si rápidamente no surgen estrategias que autéticamente combatan la delincuencia que avanza cada día (y no voy a analizar los factores que la impulsan pues de eso mucho se ha hablado y lo reconozco) estamos llegando a un estado en el que vamos a terminar quitando las rejas de las prisiones, pues ya no van a alcanzar las que se fabrican, para enrejar cada vivienda que observamos y que se están colocando en los sitios más inverosímiles que se nos pueda ocurrir. Recorro cuadras y cuadras y no logro asumir que cada día aparezca una reja más de las que vi el día anterior, aunque me consta que ni las rejas detienen a los delincuentes.
Creo que la motivación concreta que me llevó a escribirle, es que en viviendas muy próximas a mi casa y en las calles que rodean la manzana, en unos 10 días, se llevaron 2 autos de la puerta de las viviendas (uno apareció totalmente «vacío» y el otro no ha aparecido) entraron a una vivienda enrejada, en pleno día, habiendo gente adentro, hurtando artículos pequeños pero de valor, robaron muchos metros de cables del alumbrado público, rompieron el vidrio de un auto y robaron lo que encontraron. Esto es de lo que nos enteramos y vivimos en un barrio que podía catalogarse de tranquilo o sea, que ya no se trata de hechos aislados o lejanos del que nos enteramos por la prensa; pasa a nuestro alrededor y por qué no, mañana, también nos pase a nosotros o inclusive a usted.
Quiero creer profundamente en que usted es consciente de todo esto que le estoy comentando y que coincidirá en que ya, por las tardecitas (ni noche) no podemos andar solas por las calles; mujeres con carteras, no más; chicos con championes de marca o celulares a la vista o camperas buenas o mochilas lindas, nunca más, etc.
También quiero creer o mejor dicho estar segura de que tiene planes, proyectos o propuestas concretas que de inmediato comenzarán a aplicarse antes de que nuestro pequeño gran paisito se transforme en una selva de la que ya no solo los jóvenes desean marcharse sino familias enteras que están cansadas de sufrir este tipo de avasallamientos u otros, que han hecho que decenas de comercios optaran por cerrar sus puertas antes que temer ya no solo por sus bienes sino por la integridad física de las personas que en ellos trabajaban agregando así, otro problema, el desempleo.
Sería de nunca acabar, pero insisto, quiero confiar en usted como mujer, como persona capaz, como docente y como integrante de un equipo de gobierno en el cual también confié, no me defraude.
NOEMI DA CUNHA – CI: 843 844
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