Gladys quería ayudar a combatir el cáncer
Gladys Giudice estuvo sobreviviendo 11 años con un cáncer que avanzó tenazmente hacia su cerebro. Durante ese tiempo luchó junto a otros pacientes por el Instituto Nacional del Cáncer (INCA). En 1998 donó su cuerpo para los estudiantes de la Facultad de Medicina.
Lourdes Díaz, hija de Gladys, vio frustrado el deseo de su madre, cuando se enteró luego de una semana de que el cuerpo de su madre no había sido trasladado en tiempo y forma a la Facultad de Medicina. Luego de 72 horas, los restos ya no sirven para su conservación y posterior estudio.
Valor humano
«Por medio de la presente, expreso a usted el reconocimiento de la Facultad de Medicina al alto valor humano que se asocia a su donación», dice la carta de agradecimiento a la donante del entonces decano de dicha facultad, doctor Eduardo Touyá.
«Mi madre falleció el 10 de noviembre a las 2 de la mañana, un sábado en el INCA» indicó a LA REPUBLICA su hija Lourdes Díaz.
Luego del fallecimiento la joven realizó todos los trámites en la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) para el traslado del cuerpo. Desde el instituto, el mismo día, llevaron el cuerpo al Hospital de Clínicas para ponerlo en cámara refrigerada.
Trámite fallido
«Me dijeron que iban a trasladarla a la facultad y que ellos se encargaban. Pero el viernes siguiente me entero de que todavía estaba en el Clínicas» explicó Díaz. La joven llamó a la facultad y a la Intendencia y allí le dijeron que lo único que quedaba era enterrarla. Después de 72 horas el cuerpo ya no sirve.
«No sé de quién fue la negligencia, si de Oncología, el Clínicas, la IMM, porque se echan la culpa entre ellos. Además el Clínicas igual no tiene nada que ver, porque prestaron el lugar, nada más» explicó la joven.
En la facultad le dijeron que el problema seguramente sucedió porque era fin de semana. «Hay que morirse de lunes a viernes, en horario de oficina, para que sirva tu donación» dijo indignada.
Día y hora
Lo que más le molesta a la joven es que nadie llamó a la familia aunque sea para disculparse por el error. Y tampoco colaboraron en la cremación del cuerpo de su madre, cuyo costo tuvieron que desembolsar (alrededor de 16.000 pesos), porque su madre no quería ser enterrada.
«Quiero informarle a la población que para donar un cuerpo tienen que pedir día y hora para morirse» afirmó con ironía. «Mi madre, para realizar la donación, incluso pagó un psicólogo, vio el proceso de tratamiento del cuerpo y al final no se cumplió su voluntad» aseguró.
Compartí tu opinión con toda la comunidad