Tiene la palabra

Carta censurada

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La carta que con mi firma se publicó el 4 de enero ha sido censurada. No es eso lo que yo escribí. Se suprimieron párrafos enteros, al principio y al final, incluso el que justificaba el título de la nota. Se cambiaron palabras y se introdujeron errores de sintaxis.

Lo que yo decía al comienzo, y deseo reiterar, es lo siguiente: «Quiero expresar mi indignación por la nota sobre Arismendi que aparece en la sección Calendiario del 3 de enero.

Es peor que lo que escribió en su hora El País, el diario alcahuete de la dictadura.

Es el calco de lo que dijeron el Goyo Alvarez y sus conmilitones. Una verdadera infamia».

Lo que yo decía al final, y deseo reiterar, es lo siguiente: «Todo el basurero que en la nota se revuelve fue totalmente desvirtuado en oportunidad, desmentido hasta el mínimo detalle. Nada de eso (referido a venta de carne o fichero partidario) quedó en pie.

Pero ahora en dicha sección se agravia la memoria de este gran uruguayo, y se repite como un loro la tonada de la dictadura».

NIKO SCHVARZ – C.I. 502.454-6

 

Accidentes de tránsito

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La racha sigue con violencia inaudita. Lastimando y matando a diestra y siniestra. Nada ni nadie puede parar el horror, frenar tanto dolor. De tomar medidas drásticas y eficaces, cosa curiosa e increíble, ya nadie habla. Sólo los medios informan sobre la infernal pesadilla. Todo esto es dantesco. Hablar da lástima, amargura e impotencia, ante este permanente y ascendente succionar de vidas, vidas humanas, de toda edad, primando las más jóvenes, los que recién comienzan a transitar el camino, y lo canjean por la agonía, el sufrimiento, el dolor, la muerte. Las autoridades poco o nada hacen. No pueden. Bajaron los brazos. Dejan que el infierno continúe. Que las llamas sigan ardiendo. Tal vez se apaguen solas. Los medios, reitero, los únicos involucrados, en tal vez revertir en algo toda esta megatragedia, al informar, mostrar, concientizar, avisar, con sus imágenes tintas en rojo. Rojo, el color sangre. Con gusto a muerte. Los titulares van desde «racha imparable», «desolador y trágico espectáculo», «preocupante panorama», «tremendos accidentes». Atención, ciudadanos, autoridades. Paren, paremos la mano aquí. Y paremos en seco, ya, aquí, ahora.

Entre todos. Así no va la cosa. Esto no es el tránsito. Es la salvaje cara del terror. Hagan algo. Supriman la conducción de vehículos/autos/motos/motonetas/ciclomotores de cifra par un día, el otro día las de cifra impar. Habrá menos circulación. Y además, lo manifesté tiempo atrás: golpear donde más duela. Quitar, retirar, sacar… para siempre, por toda la vida, la licencia de conductor a nivel nacional, a quien cometa el más mínimo accidente con accidentados. Golpear donde más duela… para parar tanto dolor.

Atentos saludos

CARMI RAUCH – C.I. 866.784-6

 

El transporte público y sus obligaciones

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hay algo muy importante en las líneas de ómnibus: los horarios. Pero indudablemente hay otra cosa más importante. Las vidas de los señores pasajeros.

Habría que tratar de ver se cumplan las dos cosas.

No se les debería permitir, por ejemplo, a los ómnibus capitalinos ir rápido.

Como tampoco a los interdepartamentales sobre todo en los centros poblados.

Lo saluda atentamente.

JOSE R. – C.I. 1.088.185-8

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