Una forma diferente de hacer turismo
Desde el inicio de esta temporada estival, Colonia del Sacramento viene recibiendo turistas de las más diversas procedencias y, en su mayoría, de alto poder adquisitivo. Algunos no se conforman con pasear por las viejas callecitas de piedra, sino que eligen esos escenarios naturales para contraer enlace. Otra forma de promoción para esta tricentenaria ciudad, que a fines de enero cumplirá sus 328 años de existencia.
Una pareja de novios norteamericanos, vinculados a la religión evangélica, decidieron unirse en matrimonio teniendo por altar alguno de los tradicionales sitios del Barrio Histórico, declarado por Unesco «Patrimonio cultural de la Humanidad».
El noviazgo se formalizó en Buenos Aires y desde la capital porteña surgió la idea de cruzar el Río de la Plata a visitar Colonia del Sacramento.
Fue así que en una primera recorrida de carácter «exploratorio», descubrieron el encanto tricentenario del Barrio Histórico y resolvieron, en principio, que su matrimonio se realizaría al aire libre, en la Calle de los Suspiros. En una segunda etapa cambiaron ese plan y eligieron la placita contigua a la Basílica, para efectuar allí la ceremonia, ya que por sus criterios religiosos debieron dejar de lado ese enorme templo –otra de las joyas del casco antiguo de la ciudad–, consagrado al culto católico.
Periodistas, abstenerse
Llegado el día de la boda, arribó también desde Estados Unidos el religioso que los uniría solemnemente. La placita de la iglesia, limitante con un hotel de renombre, se pobló de aprontes para que se llevara a cabo tan singular evento. Expresamente se dispuso no permitir el acceso de periodistas.
Sin embargo, un docente jubilado de Colonia, el ex director del Liceo Juan Carlos Silvestri, tuvo la oportunidad de participar, cámara en mano, de toda la actividad, aunque en un primer momento fueron varios los custodios que le salieron al cruce para impedir su ubicación allí.
«Estaba desde antes de la ceremonia, filmando el lugar vacío, en el Pasaje Barredo, uno de los caminos interiores de la plaza de la Basílica, cuando me advirtieron que tenía que retirarme, que no estaba permitida la presencia de periodistas ni reporteros gráficos ni camarógrafos», contó Silvestri a LA REPUBLICA.
Persistió en su intento y fue así que cuando los novios llegaron, inició una fugaz conversación con la contrayente, lo cual, finalmente, le abrió paso para registrar la ceremonia y la actuación de algunos artistas locales que amenizaron la reunión. Como en su visita anterior, los norteamericanos habían quedado «fascinados» al ver grupos locales de candombe recorriendo las calles del Barrio Histórico, contrataron para su casamiento a los candomberos. Y luego, en la fiesta que se estila, posterior a la ceremonia religiosa, también se sumó a cantar Yabor, el notable artista uruguayo, figura emblemática del canto popular uruguayo, que ahora reside en esta ciudad.
El comentario generalizado fue de satisfacción por un evento «poco usual, pero que es otra forma de hacer turismo, ya que de esta fiesta hay gente hablando en el otro extremo del mundo», dijeron las fuentes consultadas.
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