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Desde la perspectiva del movimiento popular, los tres años de gobierno del Frente Amplio se han caracterizado por avances y retrocesos. Destacan en 2007, de los primeros, la detención y procesamiento de terroristas de Estado y el desarrollo de políticas que favorecieron la reducción de la indigencia y la pobreza; entre los segundos, el mal manejo de actos de corrupción, una reforma tributaria contraria a los intereses de los trabajadores, la concentración y extranjerización de la tierra y de las principales empresas exportadoras de commodities, productos con nulo o bajo nivel de industrialización.

La política de inserción internacional, aspecto fundamental para el modelo de país que se quiere construir, sigue sin definirse. Por un lado, están los que pretenden supera las limitaciones del Mercosur a través de acuerdos de libre comercio con EEUU y sus aliados; por otro, aquellos que pretenden una profundización de la integración regional a través de una unidad latinoamericana que incluye al ALBA.

Uno. Algunos indicadores económicos continuaron teniendo signo positivo: creció el producto, se redujo el desempleo, bajó la pobreza y la indigencia. Otros, por el contrario, tienen signo negativo: inflación alta; salarios y pasividades mayoritariamente bajos; servicios públicos muy caros y el dólar en su menor nivel de los últimos años.

El modelo económico demuestra sus limitaciones: falta una estrategia de desarrollo y de participación democrática en su implementación. Por eso hay crecimiento cuantitativo, pero sin cambio de beneficiarios: ¿dónde queda la justicia social, el país productivo, la soberanía nacional y el futuro digno para nuestros hijos?

Con pretendida neutralidad técnica, la ortodoxia económica sigue privilegiando «los negocios» sobre las necesidades sociales, como se demuestra con la intervención del ministro de Economía y Finanzas (Cámara de diputados, 9­11­07) cuando afirma: «¿Por qué no castigamos mucho más a los ricos y les damos más beneficios a los pobres? Yo daría esta respuesta, si ustedes me permiten: porque los ricos son los que invierten y crean trabajo para los pobres». Sin comentarios.

Dos. La prolongada lucha por verdad y justicia dio otro paso. Fueron a prisión figuras emblemáticas de la dictadura, tales como el dictador Gregorio Alvarez y algunos de sus esbirros más conocidos: Gavazzo y Silveira. El pueblo inició, también, otra batalla para anular, mediante una reforma constitucional, la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado: una norma que tanto afrenta la dignidad de nuestro pueblo, como violenta el orden jurídico internacional.

Estos avances son resultado del esfuerzo conjunto, más allá de diferencias, del pueblo organizado para la defensa de los Derechos Humanos y de un gobierno que, aún con vacilaciones, aprovechó los espacios legales existentes para avanzar por los caminos de la verdad y la justicia.

Tres. Lamentablemente en la izquierda existen también oportunistas y corruptos: el tema radica en cómo se los encara y combate. El error más grave que se ha cometido es confundir lo ético con lo jurídico, esperando dictámenes judiciales para tomar medidas ejemplarizantes. La renuncia del Gral. Víctor Licandro fue un severo toque de alerta que denunció la inoperancia de nuestra fuerza política para enfrentar estos problemas.

Han sido cuestionadas diversas personas relacionadas con la izquierda por incumplimiento de reglas jurídicas, administrativas y éticas. Entre otros, un senador de la República que dejó de serlo; un ex jerarca de la Intendencia Municipal de Montevideo que ostentaba un cargo de confianza en el Poder Ejecutivo Nacional y fue procesado; el secretario y hermano del vicepresidente de la República que se presume intentó incidir en un proceso licitatorio de las fuerzas armadas, lo que lo llevó a pedir licencia de su cargo y a formalizar una demanda judicial.

Los tres casos tienen un denominador común: cuestionan el obligado predominio ético de los dirigentes de la izquierda, y una notoria diferencia: la forma en que son tratados los problemas cuando éstos emergen. En algún caso se buscó preservar los principios y valores que son la razón de ser de la acción política y el servicio público, en algún otros, predominaron concepciones tradicionales en nuestro sistema político: para los amigos todo, para los demás la ley.

El Cr. Danilo Astori comprometió su cartera en la defensa del Cr. Juan Carlos Bengoa, convocando a una conferencia de prensa en donde ­con el logotipo del Ministerio de Economía a sus espaldas­ defendió a su amigo y correligionario horas antes de que fuera procesado. Dicha conferencia fue interpretada, por muchos, como una presión al Poder Judicial, similar a la realizada por Astori sobre el Tribunal de Etica del Frente Amplio, en particular contra el ex diputado Guillermo Chifflet.

Cuatro. La reforma tributaria mantiene las mismas bases de sustentación de los impuestos vigentes hasta ahora. Aumentó la carga sobre el trabajo, disminuyó la carga sobre el capital y mantuvo la recaudación por el IVA. Por tanto, es contraria a lo que históricamente propició el FA: un sistema tributario equitativo tiene que asentarse en los impuestos directos, a la renta neta de las personas (cuando supere las cifras necesarias para el sustento familiar) y al capital (considerando los gastos necesarios para producir y conservar la renta).

El IRPF es una prolongación y ampliación del IRP a los sueldos y jubilaciones que sobrevive fortalecido con una nueva denominación. La participación del capital ­alquileres e intereses, de algún tipo de depósitos­ es absolutamente menor. Esta reforma, al igual que la de salud, plantea una redistribución entre trabajadores que afecta fuertemente a aquellos que tienen ingresos medianos y altos.

Cinco. En lo político, este año muestra el retroceso del Frente Amplio en las encuestas sobre intención de votos. Por primera vez, desde 2002 a la fecha, la suma de los partidos de oposición tiene más respaldo que al FA en una encuesta de Factum.

Esta situación se atribuye, en buena medida, a: los hechos de corrupción y la falta de respuestas adecuadas; las reformas tributaria y de la salud que no afectan al capital y gravan a los trabajadores; la ausencia de ideas fuerza que convoquen la adhesión popular y al rechazo a la participación de los trabajadores y la sociedad en la mayoría de las reformas, tal como lo ejemplifica la llamada «Transformación Democrática del Estado».

Como contrapartida favorable, sectores populares y políticos que han estado postergados desde el 2005, elevan su protagonismo a través del V Congreso del Frente Amplio y de la convocatoria al II Congreso del Pueblo. Ambas instancias son hitos fundamentales para que el movimiento popular acumule fuerzas, recupere la iniciativa y ocupe el lugar central que le corresponde.

Brindemos, nuevamente, compañeros: por que el nuevo año nos encuentre al pueblo y al gobierno unidos en la construcción, en forma participativa y democrática, del país que soñaron nuestros lideres históricos al fundar el Frente Amplio. ¡A redoblar muchachos la esperanza!

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