Falta de higiene y tratamientos
El informe indica que la higiene de las cárceles nacionales es de «nivel muy bajo». «No hay suficiente acceso a los alimentos y muchos presos se encuentran desnutridos. El acceso al agua potable es también limitado, con situaciones tan extremas como la de la cárcel de Comcar, donde (…) no existía agua potable en los bloques de celdas», agregan los observadores.
Los problemas más frecuentes en esta población son el uso de drogas, enfermedades cutáneas, problemas odontológicos, psicológicos y psiquiátricos, tuberculosis y desnutrición. Además, el 15% de los reclusos sufre enfermedades crónicas. En particular, los casos de tuberculosis (más de 40 al año en 2005) han registrado un altísimo aumento. Sólo en el Comcar, 25 reclusos enferman cada año.
El informe añade que la cantidad de profesionales del área de la salud que trabajan en las cárceles no es suficiente (por ejemplo, hay dentista en sólo dos de ellas). En cuanto a las condiciones en las que habitan, la misión de la Onnud establece que los presos son «innecesariamente encadenados a sus camas» en el Comcar, práctica censurada por las Naciones Unidas.
El estudio recuerda que en 2006 había 152 VIH detectados en las cárceles. El 40% se encuentran infectados, a su vez, de hepatitis C. La Onnud remarca que, si bien las relaciones sexuales son frecuentes en las cárceles, la ausencia (en la práctica) de condones colabora con la expansión de la enfermedad. También se destaca la falta de agujas descartables para los drogadictos y la ausencia de información para prevenir el VIH. «El VIH/sida en las cárceles no ha recibido atención significativa», concluye el informe.
Finalmente, la Onnud señala que se constata un índice «desproporcionadamente alto» de enfermedades mentales en las cárceles, así como el hecho de que, por falta de camas en los hospitales psiquiátricos, estos reclusos permanecen tras las rejas, cuando esto no debería ocurrir. «Varios reclusos no reciben tratamiento, o reciben tratamiento limitado», agrega el informe.
DROGAS EN CARCELES
«El consumo de drogas en las cárceles es masivo», plantea el informe. «La droga más prevalente es la pasta base de cocaína, que se dice es utilizada por al menos 50% de la población de reclusos del Comcar. Otras drogas comúnmente consumidas son el cannabis y los tranquilizantes», agrega.
Durante la misión, los expertos de la Onudd tuvieron en cuenta la estrategia nacional para el tratamiento de las drogas en Uruguay, que se basa en cuatro pilares: control del tráfico de drogas, prevención basada en la promoción de un modelo de salud, reducción de daños y tratamiento.
Actualmente, el tratamiento que se ofrece al sector público es «seriamente limitado», mientras que el informe plantea que en las cárceles «no hay acceso a tratamiento para el abuso o dependencia de drogas». Asimismo, se ha informado que «alrededor del 50% de las 156 personas privadas de la libertad con VIH son consumidoras de drogas».
El Instituto Nacional de Criminología realizó encuestas en las cárceles nacionales sobre el consumo de drogas y los consumidores. «Aproximadamente un tercio de las mujeres recluidas presentaron un consumo problemático de drogas, considerando tanto en el uso dependiente como compulsivo», indican. La edad media en la que se inicia el consumo ronda los 14 años. Más de la mitad de los consumidores encuestados utilizaron pasta base (53%), el 8% marihuana y casi un 23% marihuana y cocaína.
Un dato a destacar es que un quinto de los encuestados admitió utilizar drogas en la cárcel y un 2,4%, según se informa, «comenzó a utilizar drogas ilícitas estando en la cárcel».
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