La sonografía muestra los embriones
La sonografía ha experimentado en el diagnóstico prenatal un enorme progreso en los últimos años. Unas 400 anomalías pueden verse hoy en las imágenes. La técnica protege vidas y no lleva necesariamente a más abortos. Hasta hace pocos años, los órganos de los bebés en los vientres de las mamás no podían ser vistos aún muy detalladamente. Hoy, cabezales sonográficos de alta resolución permiten distinguir finas diferencias entre los tejidos. Incluso pueden ser realizadas tomas en tres dimensiones y hasta en cuatro, es decir, filmes. La sonografía tridimensional, que para la embarazada no se diferencia de la bidimensional, permite realizar una representación espacial del embrión e incluso de determinados órganos o partes del cuerpo. Así pueden detectarse con precisión enfermedades como las anomalías en el tubo neural, la espina bífida o la anencefalia, pudiéndose estimar también en numerosos casos hasta qué punto pueden ser tratadas. Aproximadamente cinco de cada cien niños sufren de una malformación congénita.
Pero no todas ellas tienen que dar lugar a preocupaciones. Un agujero en un tabique cardiaco no tiene por qué afectar necesariamente la salud.
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