Nuevo incentivo. El MSP incorporará nuevo plus en la reforma para que los centros de salud formen a sus profesionales

"Como lo tributario, la salud es una política redistributiva de la riqueza"

Con poco tiempo y apurada por ir a la peluquería, porque debía viajar, la siempre impecable ministra de Salud Pública, doctora María Julia Muñoz, nos recibió. «No me saquen fotos», dijo. Luego, resignada y distendida, habló de su niña bonita, la esperada reforma de la salud.

 

La reforma

–¿Qué es lo que cambia en la salud de los uruguayos a partir de la reforma?

–Un Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) permite que las instituciones del sector público y privado trabajen complementándose, en vez de compitiendo. Y que ambos subsectores sigan los mismos programas de trabajo y actividades.

El programa donde empezamos a hacer hincapié para trabajar entre el sector público y el privado es el materno- infantil, en primer lugar.

El seguimiento de la madre embarazada y la atención del niño sano hasta los 14 meses de vida debe ser siempre sin cobro de órdenes ni tiques.

También está establecido el programa de atención integral para el niño, la niña y los adolescentes. Se realizan los mismos programas de control y habrá espacios específicos para el tratamiento de la salud del adolescente.

–¿Qué otros controles se van a incorporar al sistema?

–El tratamiento y control de los hipertensos, así como lo hicimos con los diabéticos. Habrá programas de atención y detección precoz de la hipertensión y continuaremos trabajando en la prevención del cáncer.

El sistema mejora además porque tenemos un Fondo Nacional de Salud (Fonasa), donde cada uno paga de acuerdo a su posibilidad y obtiene lo que necesita para mejorar su salud. A partir de esos programas el Fonasa tiene las herramientas para premiar o estimular a las instituciones que cumplen con esos procedimientos y planes.

La otra ventaja es que los planes y los programas son conocidos por la gente que contrata los servicios. El que se afilia a una institución sabe cuándo tiene que controlar a su niño y cómo debe hacerlo. Mejora la conciencia ciudadana sobre el cuidado de la salud y la promoción de ésta.

 

–¿Cuáles han sido y son los mayores obstáculos y resistencias que ha tenido la reforma de la salud hasta el momento?

–Siempre que se plantean cambios, éstos generan resistencias, y las ha habido desde todos los sectores. Resistencias desde el sector profesional, porque entienden que pueden verse afectados, aunque no es así, pero perciben la reforma como una amenaza. Resistencia desde las instituciones; algunas la percibían mal, porque entendían que se iba a favorecer más la competencia que la complementariedad de los servicios. Resistencia porque desde los ámbitos políticos se trató muchas veces de ridiculizar el rol rector que debe tener el Ministerio de Salud Pública.

 

–¿De qué manera se trató de hacerlo?

–Decían por ejemplo que para comprar un aparato de presión la institución de salud iba a tener que pedirle pedirle permiso al MSP. La alta tecnología, siempre que se trajo al país, necesitó el aval del ministerio; lo solicitan los mismos privados para recibir la exoneración impositiva. Es un derecho que debe ejercer el ministerio para verificar que los aparatos que se introduzcan al país sean necesarios, no para generar una demanda inducida por el que trae el aparato.

Esta demanda es un problema para la salud. Ahora por ejemplo se está hablando de que muchas tomografías pueden ser un factor de cáncer. Hay gente que se hace tomografías cada muy poco tiempo, por aprensión más que por necesidad.

 

–En ese comportamiento quizás influye el miedo a la enfermedad.

–Exactamente, el miedo a estar enfermo incide mucho, por eso hay que lograr un equilibrio entre las pautas culturales para mejorar la salud, las prácticas saludables y los controles apropiados.

 

–A partir de enero, los padres con hijos menores de 18 años o con hijos discapacitados van a tener que pagar el 6% de su sueldo, y el resto el 4,5%.

En este último caso, hay algunos que dicen que es una carga muy fuerte para quien no tiene hijos. ¿Qué opina usted al respecto y cuál es el objetivo de ese porcentaje?

–El 4,5% es para que el Fonasa mantenga la base solidaria que la salud, entendemos, debe tener. Los que tenemos hijos mayores debemos pagar para que los padres con niños puedan tenerlos dentro del sistema, bien controlados. Es un aporte solidario que en términos de los beneficios que se obtienen no me parece una cuota alta. Es más injusto lo que sucede hoy en día: que yo pague por una mutualista lo mismo que pagás vos, que ganás menos que yo.

El 4,5% no es lo mismo para mi sueldo que para el tuyo, por lo tanto, creo que es de justicia que los sueldos menores paguen menos.

La salud es una política redistributiva igual de fuerte que la reforma tributaria. Para crecer, un país necesita la redistribución de la riqueza. El país no se desarrolla si tiene un montoncito pequeño de personas muy ricas y un contingente muy grande de personas debajo de la línea de pobreza, como había en el Uruguay antes de 2005. Países que han sido referencia o modelos sociales incluso por la derecha, como Finlandia, Irlanda y Suecia, tienen una equilibrada distribución de la riqueza, con una fuerte oferta de servicios de salud y sociales.

 

–Tienen un sistema de seguridad social totalmente distinto al nuestro.

–El sistema de seguridad social de esos países también está basado en que el que gana más va pagando más, haciendo un aporte mayor. No está afirmado en que se concentre la riqueza y los ingresos, sino en la mejor distribución de los beneficios sociales y los servicios.

Acá los que tienen menores sueldos son los más beneficiados. Son la mayoría de los uruguayos, porque el salario en general es muy bajo.

que es de alta justicia, porque justamente los trabajadores uruguayos debemos apostar como política poblacional a tener una reproducción mayor. Nuestro país tiene una población muy acotada.

 

–Entre quienes se les descuente el 6%, los dos padres tienen que aportar esa suma. Varios dicen que un 12% es excesivo para una pareja, ¿no se podría cobrar a uno de los padres?

–Los hijos son de los dos padres. Existen hogares donde uno no trabaja, pero si los dos trabajan ambos aportan. Los hijos siempre están ligados a los padres, incluso si son divorciados.

 

–¿El concubino también paga?

–El concubino paga por los hijos que tiene, y si aporta a la pareja, por los hijos a su cargo.

 

–¿Cómo evalúa el año 2007 y qué es lo que espera para 2008?

–Para todo el MSP, 2007 fue muy bueno. Hubo conflictos y contradicciones. Por suerte tenemos en funcionamiento tres leyes muy importantes que cambian cualitativamente para bien y que se pudieron concretar gracias a múltiples esfuerzos.

Pudimos además concretar algunas obras que teníamos pendientes y que van a ser de alto beneficio y alto impacto social, como la inauguración del hospital de ojos, que con la colaboración de Cuba tiene la más moderna tecnología para operar cataratas, glaucoma, retinopatía, láser para cirugía refractaria, cirugía infantil, etcétera (ver recuadro).

También tenemos dos pabellones remodelados en la Colonia Etchepare, donde todavía conviven formas que parecen del siglo XIX con otras más modernas, a donde queremos llegar.

Hay dos salas que tienen cibercafé, cocina individual y camas separadas por mamparas.

 

–El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) aboga por la inclusión del trabajo médico dentro de la reforma de la salud. Como médico, ¿cuál debería ser el papel de estos profesionales en el SNIS?

–Nos hemos comprometido a tratar el estatuto de
l trabajador de la salud el año que viene. Quizás deba tener capítulos especiales del trabajo médico. El presidente del SMU (doctor Alfredo Toledo) ha dicho que cada médico debe tener un solo trabajo. Entendemos que el multiempleo es fuente de tensión para los médicos. Les genera dificultades de concentración en la atención de los pacientes. Ese cambio laboral no se logra rápidamente, sino que es un proceso de ir concentrando el trabajo, al que habrá que ir llegando en etapas sucesivas.

Es importante tener nuevas generaciones y que cada uno piense que debe tener un solo trabajo. Así se puede lograr una formación apropiada y contínua del médico. No es posible recibirse y no estudiar nunca más; hay que seguir estudiando y acreditar que ese estudio se hizo. Debemos trabajar mucho en la formación profesional médica continua, pero también de todo el personal de salud, profesionales y técnicos. Por suerte la escuela de tecnología abre sus puertas para todos aquellos que quieran estudiar. En nuestro país faltan esas especialidades técnicas más que médicos.

 

–Los médicos también piden deducir los gastos de formación profesional del impuesto a la renta (IRPF). ¿Es posible tratar ese punto con el Ministerio de Economía?

–Todos los profesionales deben formarse continuamente.

En general, pensamos que más que nada las instituciones, tanto públicas como privadas, deben proveer el acceso a Internet y la capacidad para que existan revistas, bibliotecas, posibilidades de consultas individuales y colectivas, mientras los profesionales hacen guardia y desarrollan su trabajo.

 

–¿Usted plantea que las instituciones se involucren más en la formación de los médicos?

–Claro, de la misma manera que estamos premiando a las instituciones por el desarrollo del programa materno-infantil. Con el tiempo se puede incorporar en esa premiación a las instituciones que incentiven el desarrollo profesional continuo.

Los prestadores, en general, ya tienen estas jornadas formativas, pero sería bueno que existan instancias formales avaladas por la Escuela de Graduados que permitan que la formación se vaya realizando de manera periódica y que haya acceso para formarse o consultar en el momento que sea necesario.

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