La esperanza de vivir: un libro escrito en un pequeño paquete de hojillas
Son cinco las salas en las que se divide el museo y cinco también los temas en que la exposición ha sido fragmentada. Todos relacionados con los oscuros años de la dictadura.
La instauración de la dictadura, la tortura, los desaparecidos, las muertes, los presos y el exilio. Pero el hilo conductor no se pierde entre sala y sala, donde en vitrinas de vidrio se pueden observar variados objetos, tales como pelucas y apliques usados por militantes clandestinos, los famosos «miguelitos» (para pinchar ruedas) y bolitas de metal (para hacer resbalar a los caballos) usados en la resistencia.
Pero las salas están colmadas de documentos personales que fueron creados en resistencia, en el exilio o en la cárcel y es fiel reflejo de ello un paquete que se mantiene impecable de hojillas en las que Ismael Bossini, preso en el Penal de Libertad, escribió la «Historia del Partido Comunista Vietnamita». El mismo puede ser apreciado mediante una lupa disponible para los visitantes.
También se pueden leer a través de la vitrina los diarios íntimos de uno de los primeros estudiantes que fuera víctima de la dictadura, Ibero Gutiérrez, así cómo cartas, poemas y dibujos de puño y letra.
Volantes de la época anunciando concentraciones, marchas, otros con nombres de los muertos y algunos sólo llamando a estar unidos.
«Sólo una cosa no existe: el olvido»
Ayer la concurrencia fue masiva y parecía que todos allí se conocían. Muchos confesaban que hacía mucho tiempo que no se veían y el MUME sirvió para volverse a ver.
Se destacó la presencia de las conocidas madres de la organización uruguaya Familiares de Desaparecidos como María Esther Gatti, quien al ser consultada hizo referencia a una frase del escritor José Luis Borges: «Sólo una cosa no existe: el olvido».
«El olvido no existe, acá estamos luchando, me llena el corazón de alegría ver el alma que tiene nuestro pueblo de saber y seguir comprometiéndose hasta último momento para saber cuál es la verdad de las cosas», dijo.
José Luis Piedracueva tiene ochenta años y llegó desde Florida «expresa-mente» para la inauguración del museo. Junto a otros compañeros «vinimos varios de Florida y con mucha alegría», cuenta al ser consultado por este matutino. «Entendemos que es fundamental conocer lo que sufrimos los uruguayos y comparar lo que tenemos hoy. Porque esto es el sacrificio de los desaparecidos, la lucha de las madres, la lucha de los que estuvimos presos, los compañeros que se tuvieron que ir al exterior. Yo estuve preso un año y medio pero eso tuvo su recompensa, está nueva era que estamos viviendo».
La mayoría de la gente consultada por LA REPUBLlCA coincidió en definir el MUME «como un espacio vital y necesario» para recuperar el pasado reciente y la historia de todas las personas que sufrieron el largo tiempo impuesto por las dictaduras en países de Latinoamérica».
«Este es un espacio físico donde cada uno de nosotros puede poner el pedacito de memoria que uno trae dentro», dijo Alberto Fernández, otro de los visitantes del museo, que estuvo exiliado en Argentina varios años.
Durante la inauguración del MUME las autoridades de la Administración Nacional de Correos presentaron a la directiva del museo el sello conmemorativo del día de la apertura. En la estampilla figura la imagen de los políticos Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini, además de la fecha de la apertura oficial del museo.
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