Más movimiento. La zona revive, aunque hasta ahora se vende menos

Opinión de comerciantes sobre la nueva peatonal

Genoveva Malcuori

Las obras en los alrededores de uno de los principales atractivos turísticos, el Mercado del Puerto, están culminando la primera etapa. Semanas atrás era imposible transitar por Pérez Castellano entre Cerrito y Piedras, y por Yacaré entre Piedras y la rambla. Allí transformaron las calles en peatonales. Si bien estaba previsto que las obras culminaran en noviembre, se puede caminar con mayor libertad por estas cuadras.

 

¿Cómo quedó?

En la panadería ubicada sobre Pérez Castellano, el movimiento aumentó. Silvia, detrás del mostrador, dijo que además de que la zona está «más linda» y con «mayor movimiento», también «aumentaron los clientes». Explicó que el grueso de su clientela está formada por uruguayos, a pesar de ser una zona turística.

Miriam, cajera del almacén Rubens, dijo en cambio que la peatonal no los ha beneficiado. «Por ahora no resulta, al contrario, hemos perdido los clientes que estacionaban el auto en la puerta y compraban», aseguró. En la verdulería La Mariscala, ubicada en la esquina de Pérez Castellano y Cerrito, también disminuyeron las ventas. «Hay más movimiento de gente, pero en materia de clientes bajó un poco, porque no pasan autos y no pueden parar a comprar como hacían antes», detalló Hugo, quien atendía la verdulería.

 

Decoración

Para Graciela, vendedora de una casa de vestimenta de cuero, es muy pronto para hablar del funcionamiento de la peatonal, «porque ni siquiera terminaron las obras». Pero sí manifestó que en lo particular, no le gusta mucho «cómo quedó estéticamente».

«Por ahora la peatonal no está dando resultado, pero no está terminada», dijo Helena, que atiende un local de artesanías y antigüedades. «Nosotros suponemos que va a haber faroles, macetones, eso que invita a que sea un paseo», detalló. Helena se demostró optimista. «Esperamos que cuando las obras terminen esto sea un verdadero paseo», dijo.

 

DOS COSAS A CONSIDERAR

«Hay cosas que no entiendo», dijo Pablo, que atiende el kiosco de la entrada del Mercado del Puerto. «Yo soy un ciudadano común, de 24 años, que vive en un país bastante chico pero creo que no puedo hacer caminar a mi abuela desde la rambla para ir a comer a un restaurante», comentó haciendo referencia a que los autos ya no pueden parar frente al mercado. «Son incomodidades que no tuvieron en cuenta», puntualizó.

Helena, del local de artesanías, y José Luis, de Espaciotres Galeria, expresaron su preocupación por que los artesanos no invadan la cuadra. «Esperamos que no se llene de artesanos que ocupen toda la peatonal», comentó Helena, «porque nosotros pagamos todos los impuestos y en cambio ellos nada».

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