Buena aceptación. El miércoles amaneció con muchísimas repercusiones de colegas y público

Nuevo diseño de LA REPUBLICA encantó a lectores y colegas

Lo único permanente son los cambios» reza un cartelito de madera sobre el escritorio del Director Dr. Federico Fasano, desde que La República salió a luz, por lo menos. Ha sido una constante desde mayo de 1988. Para bien o para mal. No siempre se acierta.

 

Sugerencias se escuchan

Esta vez el cambio de diseño sí fue elegido. Desde hace varios meses atrás incluso. Con «premeditación y alevosía». Ariel Garófalo fue quien interpretó y le dió forma a lo que se quería, y lo defendió y defiende a capa y espada para disciplinarnos. Sin ser de esta casa, ya es uno más, compartiendo en los últimos días jornadas gigantes sin pedir tregua. Pero, más que reseñar lo que se buscó, lo realmente importante es saber qué les parece a ustedes. Por supuesto que en la primera edición hubo un montón de detalles a corregir, pero lo que salió ­mayoritariamente- es lo que se buscó. Eso sí, con enorme esfuerzo de todos. Como siempre, los uruguayos somos muy de dejar para lo último, pero llegado el momento ponemos todo y un poco más para hacer posible nuestras «hazañas». Es que La República sigue siendo una hazaña cada día, producto del trabajo y el corazón de muchos trabajadores a lo largo de estos años, y de la lealtad y el gusto por un diario que ­ en el acierto o en el error- ha estado siempre del lado de las causas populares como su principal razón de ser. Por eso salimos a buscarlos a ustedes. Personalmente, por teléfono. Y esperamos que nos hagan conocer sus impresiones, críticas, sugerencias, cosa que publicaremos en este «Cabildo abierto» permanente.

 

«Me parece increíble… no lo puedo creer»

Marisa tiene 27 años, estudia Ciencias de la Comunicación (y quiere trabajar en La República nos grita de lejos al despedirse). La abordamos en 18 y Río Negro, cuando la vemos comprar la edición. «Qué bueno… Me parece increíble… no lo puedo creer. No me lo imaginaba así. Te confieso que ya estaba un poco aburrida de cómo salía La República. Pero en casa siempre fue el diario que se compró y era…cómo te voy a decir… algo que se hacía sin pensar, sin comparar fríamente. Te digo la verdad. Parece otro diario. Tengo que leerlo, pero me encanta.»

Rodrigo, tiene 39, es empleado administrativo y viene con el diario bajo el brazo. «Sí, lo compro siempre. Y compro algunos semanarios también. Me gusta estar informado y a mi compañera también. No la leí toda todavía, pero la viché toda y me gustó mucho la edición. Es muy atractiva, está hecha con integligencia y buen gusto. Se lle con placer Yo no tenía quejas, pero ahora que veo el nuevo diseño te diría que cambió mucho y a favor. Así que los felicito y me alegro mucho. Es bueno sentir que podemos seguir creciendo».

María Eugenia tiene «ta y pico» me dice riendo. «Ah, yo lo compro todas las mañanas. Cuido a una señora más mayor todavía y es mi entretenimiento. Lo compro de hace años. Lo compraba mi marido. Nunca se lo perdía. Era un disfrute comprar La República temprano y leerlo con su mate. Ahora lo sigo haciendo yo. Qué le va a hacer.

Me gustó sí. Está más alegre, ¿vio? Siempre adelante La República. Que no le aflojen.Y a Tabaré que siga. Por lo menos cinco años más. Todavía hay mucho por hacer y no le podemos aflojar. Rienda corta. Me entiende?»

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