Historia de una desgracia con suerte

Todo comenzó cuando en la noche del pasado lunes 13 de noviembre, sobre las 22.00 horas, el niño Leonardo Rodrigo Osorio, de tres años, se encontraba junto a su madre frente a la puerta de un comercio de la calle Gobernador Viana esquina Joanicó, esperando mientras las almacenera le vendía un alfajor.

En determinado momento el pequeño se desplomó al suelo luego que fuera alcanzado por una bala perdida, que provenía de un revólver disparado por un sereno de la zona. Inmediatamente, y ante la desesperación de la madre, vecinos del lugar llamaron a la Seccional 15ª y a una unidad de emergencia médica móvil.

Los primeros en llegar fueron los efectivos policiales pertenecientes a la citada comisaría, que se encuentra a 150 metros del sitio donde sucedió el hecho.

Con la premura del caso, los agentes subieron al pequeño a una patrulla y lo trasladaron hasta el Centro Hospitalario Pereira Rossell.

Allí los médicos de guardia le diagnosticaron «herida de bala en fosa lumbar izquierda», tras lo cual fue derivado de urgencia al CTI pediátrico de la Asociación Española.

En el sanatorio privado el niño fue intervenido quirúrgicamente, operación que culminó sobre la madrugada del martes 14, cerca de las 2.24 horas. Tras esto, el pequeño quedó internado en el CTI en estado estable.

En el correr del mismo martes, Leonardo experimentó una leve mejoría, aunque los médicos no descartaron, en primera instancia, la posibilidad de que le quedara alguna secuela, como algún problema en la motricidad de sus piernas.

Luego de unas horas, el niño fue nuevamente trasladado al Pereira Rossell, donde quedó internado hasta la mañana del pasado jueves 22 de noviembre, cuando fue operado por segunda vez. (ver nota principal).

 

El autor del disparo

El autor del disparo, un hombre de 50 años que trabajaba como sereno en la zona, se entregó a las autoridades ni bien sucedió el infortunado hecho.

El hombre no presentó ninguna documentación que acreditara la procedencia del arma, ni la licencia de tenencia o porte. Más tarde se supo que había sido comprada en una feria vecinal

El agresor expresó que hacía cinco años que desempeñaba esa labor en el lugar, para la cual fue contratado por un grupo de vecinos, hecho que fue corroborado por los propios moradores de la zona, los que además destacaron la responsabilidad y seriedad del hombre.

JMPL ­quien había sido hace varios años funcionario policial, cumpliendo tareas como guardia carcelario­ declaró además que momentos antes del disparo, y mientras efectuaba su tradicional recorrida, avistó a un desconocido que intentaba hurtar en un auto estacionado.

Al verlo, el ladrón hizo un movimiento que evidenció que sacaría un arma. Ante este ademán, el sereno realizó un disparo intimidatorio, lo que provocó que el desconocido fugara.

Esta versión fue comunicada por los policías al juez penal de 2º Turno, doctor Pedro Salazar, quien dispuso que el sereno siguiera detenido y fuera conducido a su despacho, lo que sucedió en la tarde del martes 14 y en la mañana del miércoles 15.

Una vez que el magistrado escuchó las declaraciones del agresor, de la madre del niño y de varios testigos presenciales del hecho, decidió enviar a la cárcel al hombre por haber cometido un delito de «lesiones graves». *

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