¡Y dale…!
Confieso que, de tanto en tanto, bien cosa de viejo, se me presentan problemas con algunos conceptos que andan de boca en boca.
Me refiero a la diferencia entre unos tan parecidos que siempre he creído que significan lo mismo.
Confieso también que el diccionario no me ha ayudado mucho que se diga.
Por ejemplo, ¿qué es lo que hace distintos a conceptos como «compromiso nacional» y «diálogo social»? ¿De qué carácter sería la diferencia? ¿Política? ¿Estratégica? ¿Dialéctica? ¿Semántica? ¿Gramatical?
Dicho de otro modo, ¿por qué el PIT-CNT ha dejado claro su distanciamiento del Compromiso Nacional y ha propuesto un diálogo social cuyos objetivos y participantes son los mismos?
Cuando un escenario donde deben construirse circunstancias esenciales es ocupado por zarandeos de este tipo, probablemente los resultados de cualquier intento fracasen, ahogados en una esgrima verbal al santísimo cohete.
Me parece que eso está ocurriendo en el escenario que el gobierno dispuso para alcanzar acuerdos tripartitos, no sólo salariales y de condiciones laborales sino, y esencialmente, de generación de empleo. Para el ministro Bonomi el Compromiso Nacional está vigente, ha permitido ciertos logros considerables y es un ámbito adecuado para seguir las negociaciones; sin embargo, el PIT-CNT argumenta que «ha sido inútil y hay que impulsar un verdadero diálogo social con una agenda temática clara y plazos para cumplir las metas». No conmueve tanto, en cambio, que los empresarios se la pasen anadeando entre irse o quedarse pues se trata de una de sus tácticas históricas.
Queda la impresión de que a los dirigentes de la central obrera les seduce buscar la quinta pata del gato: como si decir «diálogo social» en lugar de «compromiso nacional» fuese a operar una suerte de milagro, el mismo que ocurriría por «salir de la urgencia del conflicto y colocar la mirada más arriba».
¿Será muy grosero preguntar qué pasaría si nos dejásemos de joder un poco? *
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