SEGUN ENCUESTA, EL 62% DE LOS BENEFICIARIOS DEL PANES ESTA CONFORME

Nin Novoa: "Cumplimos lo prometido con el Panes, la indigencia se redujo al 1,7%"

El Presidente de la República en ejercicio, Rodolfo Nin Novoa, en el Seminario «Hacia la consolidación de estrategias de reducción de la pobreza», destacó que el Gobierno siente un grado de satisfacción elevada al comunicar la realización y el cumplimiento de una de las propuestas más importantes que se realizó a la opinión pública durante la campaña electoral como fue la ejecución y desarrollo del Plan de Emergencia.

En ese sentido, recordó que una vez ingresados al Gobierno, la fuerza política, indicó que llevaría adelante un Plan de Emergencia debido a las circunstancias sociales gravísimas que con niveles extremos de pobreza padecía el país, situaciones hasta ese momento desconocidas por la mayoría de los ciudadanos.

El Presidente en ejercicio, destacó que Uruguay siempre se caracterizó por ser una sociedad bastante homogénea, con una clase media fuerte, pero el surgimiento en los indicadores oficiales de un 35% de pobreza interpelaba al sistema político y a la sociedad en su conjunto.

En ese marco, se cumplieron las propuestas realizadas por el gobierno, con humildad, responsabilidad y satisfacción, aseguró el mandatario en ejercicio, quién manifestó que «nosotros no pretendíamos resolver todos los problemas de la extrema pobreza en tan solo dos años, pero sí lo que queríamos era sentar las bases de una nueva forma de abordar las políticas sociales».

El Plan de Emergencia cumplió básicamente con sus objetivos porque el actual índice de indigencia se sitúa actualmente en 1,7%, cifra que demuestra que la tendencia se revirtió.

Asimismo, subrayó que no todos los efectos de la mejoría son atribuibles al Plan de Emergencia, el cual tuvo un impacto absolutamente significativo en la sociedad, sino que una mejor marcha de la economía nacional contribuyó a optimizar las tendencias y las cifras que atestiguan progresos socioeconómicos.

Nin, aseguró que las cifras desmienten rotundamente el prejuicio, que algunos ciudadanos tienen, respecto a que los pobres no quieren trabajar.

También, señaló, que existieron logros en Salud Ocular, en Salud Bucal, en alfabetización, atención a los sin techo, entre otras áreas.

Además, precisó que a dos meses de dar por culminado el Plan de Emergencia, el Gobierno está satisfecho por los logros y que el Seminario que se realizó es una demostración de que la labor que se desarrolla en la Administración Pública es con seriedad y con responsabilidad, con evaluaciones y haciendo explícitas las insuficiencias: «el rumbo está claro y vamos bien, aunque falta mucho por hacer».

 

La opinión de los beneficiados

La Facultad de Ciencias Sociales reveló ayer los resultados de una encuesta de seguimiento de los beneficiarios del Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social (Panes), de la cual se desprende que el nivel de conformidad con el Plan es de 62% y que el monto del ingreso ciudadano es considerado suficiente por el 55,8% de los encuestados. Por otra parte, el informe reveló que la mayoría de los beneficiarios no conoce las contraprestaciones que implica el ingreso.

Otro de los datos importantes que se revelaron ayer tiene que ver con el destino que los beneficiarios han dado al ingreso ciudadano. De acuerdo a los datos, con el dinero del primer ingreso (que era un monto importante, ya que se cobraba una vez confirmado el hogar con retroactividad al mes de abril de 2005), la mayoría de los protagonistas decidió mejorar su vivienda (25,5%), comprar alimentos (19%) o ropa (18,5%) y pagar deudas (16,3%). En lo que respecta al destino regular del ingreso, la encuesta mostró que el 80% se gasta en comida, el 32% en ropa y el 17% en servicios (UTE, OSE y demás).

Estos resultados fueron presentados ayer por Alberto Riella, del departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales. El estudio se inició con el comienzo del Panes ­abril de 2005­ y la primera etapa del seguimiento, cuyos resultados fueron difundidos ayer, correspondieron al primer año de su implementación. Al comienzo del plan se le preguntó a los beneficiarios cómo veían la situación del país y la suya en particular, así como qué perspectivas tenían para el futuro.

El 46% de los entrevistados calificó la situación del país (del momento) como «ni buena ni mala», a la vez que manifestó tener perspectivas de mejora en un 71% de los casos. El 16%, por su parte, contestó que consideraba que todo iba a mantenerse igual. Con respecto a su situación particular, más de la mitad de los entrevistados (50,4%) caracterizaron su situación al momento de la encuesta como ni buena ni mala, y expresaron perspectivas de mejora en un 75% de los casos. Riella señaló que estas respuestas reflejaban una situación de optimismo por la implementación del programa.

 

El 80% conoce sus derechos

La encuesta se dividió en varios capítulos que intentaron reflejar cómo era la situación de los beneficiarios con respecto al conocimiento de sus derechos y obligaciones ciudadanos, a su participación ciudadana, a la participación social y exigibilidad de derechos, a las redes que los apoyaban, a la satisfacción que tenían con respecto al Panes y a la participación en sus programas y el cumplimiento de las contrapartidas.

El estudio reveló que el 80% de los entrevistados tenía conocimiento de los derechos laborales en materia civil, penal y social, aunque eran menos conocidos los relativos a la existencia de un salario mínimo (sólo lo conocían el 50% de los entrevistados) y el pago del despido doble a las embarazadas (23%), entre otros.

En cuanto a las votaciones, el 87,6% declaró haber votado en las últimas elecciones y un dato que sorprendió fue que el 24% dijo haber votado en los Concejos Vecinales, lo que triplica el porcentaje del promedio general de país. La participación en organizaciones sociales también fue alta según los resultados vertidos ayer, y alcanzaron un índice de 38,4%. Entre las organizaciones que más resaltaron están las religiosas, las recreativas y las comisiones de fomento de centros educativos.

Sin embargo, la encuesta evidenció que es muy escasa la exigibilidad de sus derechos que efectúa esta población. El 39% de los encuestados no participa y no ha hecho reclamo alguno en su vida, lo que representa a cuatro de cada diez individuos. Riella definió que esa es una población en riesgo, a la que sería bueno prestarle particular atención.

También evidenciaron situaciones de riesgo los indicadores relativos a las redes de apoyo, ya que mostraron que en el 22% de los casos las personas no tienen con quién hablar y hay un 46% de la población que no tiene a nadie a quien recurrir en caso de tener que hacer un trámite. Las redes más fuertes se identificaron dentro del hogar y se hacían extensivas al resto de la familia. En pocos casos se identificaron vínculos fuertes con vecinos o amigos.

La satisfacción con el programa fue alta, ubicándose en 62%. El 30% declaró estar muy conforme, el 5% ni conforme ni disconforme, el 1,9% dijo estar disconforme y el 0,7% muy disconforme con el contenido del Panes en general. En lo particular, se destacó la conformidad con respecto a la información de los deberes (65%), al tiempo de recolección de la población (68%), al horario de atención (72%), a los tiempos que tardaba la resolución de problemas (76%) y la amabilidad (88%).

 

Déficit en el control de las contraprestaciones

Una de las conclusiones de este informe, así como también del realizado por la Facultad de Ciencias Económicas, fue que el control de las contraprestaciones fue muy escaso. De las 2.363 personas encuestadas por la Facultad de Ciencias Sociales, el 40% no sabía que existían contraprestaciones por recibir el ingreso ciudadano. Asimismo, el 22% manifestó que la contraprestación consistía en mandar los niños a la escuela, el 14,9% indicó que había sido participar del Programa Rutas de Salida, el 14,3% dijo que se trataba de los controles ped
iátricos y el 8% de los ginecológicos.

Estos resultados indican que cuatro de cada 10 participantes del Panes no conocían cuáles eran las contraprestaciones, lo que fue manifestado como un llamado de atención hacia las autoridades, no sólo de parte de la Universidad sino también de Rolando Franco, representante de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

En cuanto a la participación de la población en los distintos programas, la encuesta reveló que el 82,2% accedió a la tarjeta alimentaria, el 12,5% participó del programa Trabajo por Uruguay, el 9,4% del programa Rutas de Salida, el 2,7% accedió a prótesis dentales, el 2,5% fue beneficiado con mejoras en el hábitat, el 0,8% hizo uso de los refugios del programa de Atención a los Sin Techo, el 0,6% se hizo operaciones oculares en Cuba y otro 0,6% participó del Programa de Proyectos de Opción Productiva (POP).

Por otra parte, un alto porcentaje de la población Panes expresó que «hay gente que necesita el ingreso y no lo cobra» (93%), mientras que un 80% dijo que «hay gente que lo cobra y no lo necesita», lo que implica que para ellos hay un problema en la focalización.

Sin embargo, el representante del Banco Mundial, W. Reuben, elogió el programa por su focalización en el primer día de seminario, ya que a su entender hubo escasos casos de desviación, alcanzándose los dos quintiles más pobres de la sociedad.

 

Cuando termine el Panes

En cuanto a qué pasará una vez que termine el Panes, en diciembre de este año, los protagonistas manifestaron lo siguiente: un 55,8% dijo que buscará trabajo, un 4,9% manifestó que emprenderá proyectos propios, mientras que un 33,5% dijo no saber qué va a hacer.

Estos resultados llevaron al equipo de la Facultad de Ciencias Sociales a alertar a los jerarcas del Mides acerca de la situación en la que quedarán varios compatriotas que evidentemente seguirán precisando ayuda. Por otra parte, el hecho de que el 55,8% dijo que buscará trabajo desató la polémica de si el ingreso motivaba a no trabajar a sus beneficiarios u optaban por no declararlo para no verse afectados con la suspensión del ingreso.

Un dato relacionado con esto, que se desprendió del trabajo de la Facultad de Ciencias Económicas, fue que se constató un descenso de la formalidad en la población Panes. Otros resultados de este estudio mostraron que el Panes no tuvo efectos significativos en cuanto a la inserción laboral de adultos, ni tampoco en lo que respecta a la formación de derechos (a excepción de los participantes de los programas Rutas de Salida y Trabajo por Uruguay).

Por otra parte, el informe reveló que hubo un leve aumento de la asistencia de los niños de entre seis y 13 años a los centros educativos, sobre todo en la población de niñas. No se constataron resultados similares en los adolescentes de 14 a 17 años, lo que Franco calificó como una importante debilidad del Panes.

Además de las críticas puntuales a algunos de los aspectos de los relevamientos, es importante señalar que algo en lo que coincidieron todos los comentaristas (Carmen Midaglia de la Facultad de Ciencias Sociales, Rolando Franco, del Flacso, Adrián Fernández, de Cinve, y Rafael Rofman, del Banco Mundial) fue que el Panes fue una primera experiencia que deja muchos aprendizajes que se tendrán en cuenta en la implementación del Plan de Equidad. *

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