UNO DE LOS BARES Y CAFES MAS ANTIGUOS DE MONTEVIDEO

Expreso Pocitos: casi un siglo de vida con políticos y famosos como clientes

El 10 de enero de 1910 el Expreso Pocitos abrió sus puertas en un local ubicado frente a donde está instalado actualmente. En sus años de existencia solamente tuvo tres propietarios: primero fueron los hermanos Costa, después los Carreras y desde 1974 está en manos de una Sociedad Anónima, de la cual Manuel Ramos es director.

En 1962, y con tan sólo 19 años, el entrevistado vino desde Galicia a nuestro país a probar suerte. A los pocos días comenzó a trabajar en bar «Rodelú» de Malvín, ubicado en la avenida 18 de diciembre y Rambla O’Higgins.

«Estuve sólo 10 meses, pero uno de los patrones me habilitó un café y de esa manera empece mi carrera en la gastronomía», comenzó diciendo Manuel Ramos. Con la ayuda brindada por el dueño de «Rodelú», abrió otro bar en Propios y Francisco Arrieta, y unos meses más tarde probó suerte en el «Bar Uruguayo», ubicado en la avenida Garibaldi y Vilardebó.

 

Abierto todo el año

Una de las particularidades que tiene el Expreso Pocitos, a diferencia de otros bares y cafés añejos, es que nunca cerró sus puertas. «Otros lugares tienen más años de existencia pero el nuestro nunca estuvo cerrado», destacó Ramos, quien agregó que su negocio permanece abierto todos los días del año, y los viernes y sábados cierran a altas horas de la madrugada. No tienen un horario fijo y cierran cuando se va el último cliente, aseguró el dueño mientras un parroquiano le pidió prestadas LA REPUBLICA y Brecha para acompañar un cortado y una medialuna.

Por su valor testimonial y de perduración en el tiempo, el Expreso Pocitos, junto con otros bares y cafés de antaño de la capital, pasó a integrar desde 2002 una selecta lista creada por la IMM, el Ministerio de Turismo y Cambadu.

«Me parece bárbara esta iniciativa porque premia al sacrificio y la constancia de todos los dueños que mantienen abiertos estos negocios durante tantos años», destacó.

 

«No es un bar de viejos»

Los fines de semana son, por excelencia, los días en que viene más gente. A pesar de que muchos creen que el Expreso Pocitos es un bar de viejos y veteranos, su dueño se encarga de desmentirlo. «No es un café de viejos, depende de la hora del día; es muy variado el público. En las mañana y en la tarde, por lo general, hay más gente mayor, pero de noche hay mucha juventud. Si fuera un bar de viejos ya habría cerrado hace años», señaló Ramos.

El bar no es sólo visitado por gente de la zona; personas de todos los estratos sociales y de diferentes barrios vienen todos los días al histórico lugar. «Aquí se conocieron y se formaron miles de parejas que yo conozco», contó el propietario.

 

Un café de políticos

Cualquiera que alguna vez haya pasado por la puerta del Expreso Pocitos seguramente haya visto a reconocidos políticos, escritores, periodistas, músicos y hasta deportistas de élite. «Es un lugar de encuentro y de referencia. Toda la vida vinieron políticos e inclusive a algunos piden el anexo para reuniones. No tenemos preferencia por ningún cliente, no me importa de que partido político sean, o si son de Peñarol o Nacional. Tratamos por igual a los clientes famosos y a la gente común y corriente», dijo el propietario.

Es común también ver en una misma mesa a políticos de diferentes partidos compartiendo un café. «Todos los políticos son amigos a pesar de sus diferentes pensamientos. Es muy común ver a diputados o senadores de diferentes partidos en una misma mesa», explicó Ramos, quien contó que por su negocio pasaron desde José Batlle Ordóñez hasta los caudillos blancos y colorados de todas las épocas.

 

Las claves del éxito

En la capital, los bares y negocios gastronómicos cada vez permanecen abiertos menos tiempo. La mala administración y quizás la falta de fortuna ocasionan el cierre de estos negocios. «El mundo cambia permanentemente y hay que adaptarse. Algún conocimiento tenés que tener; hay que dedicarle tiempo, ser humilde, tratar bien a la gente y ofrecerle buena mercadería. Hay negocios que nacen con mucha fuerza, llenos todos los días, y al año cierran. Creo que es por falta de constancia, y por desconocer lo que quiere y le guste a la gente. Yo hablo con mis clientes y los escucho siempre. Quizás sea mi clave del éxito», confesó.

El entrevistado, además de pasar casi todo el día en su negocio, visita otros bares y cafés de sus colegas. «Me gusta variar; soy muy observador y trato de tomar lo mejor de otros lados», comentó.

Actualmente, en su negocio trabajan 17 empleados, algunos están hace muchos años y el dueño dice tener por ellos un gran respeto. «Los conozco hace mucho años, les tengo un gran aprecio y soy muy buen compañero de ellos», afirmó.

 

«Nunca nos asaltaron»

Tanto Pocitos como el resto de los barrios de Montevideo han cambiado en materia de seguridad en los últimos años. A pesar de esta dura realidad, el Expreso Pocitos nunca ha sido robado. «Desde hace algunos años tenemos un sistema de seguridad privada con cámaras y personal dando vueltas por la zona. Tiene un alto costo pero te asegura tranquilidad. Nunca nos asaltaron y somos por eso unos privilegiados. Los chorros saben donde robar, y aquí es más fácil que los agarren», dijo Ramos, quien explicó que una de las razones del incremento de los robos en nuestro país es que ahora «hay más delincuentes que antes». *

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