Reclaman cooperación bilateral y regional para abatir el fenómeno drogas
Tras dos días de trabajo y elaboración de actas sobre la realidad que cada país enfrenta sobre el consumo y tráfico de drogas, que afectan a miles de ciudadanos en la región y en otros países de América Latina, se aprobó ayer un acta final. El documento busca llamar la atención a los mandatarios de cada país sobre la importancia del tema y proponen que se incluya en la próxima declaración de los presidentes del Mercosur y países asociados.
Esta es la primera vez que el tema podría estar incluido en la agenda de los primeros mandatarios de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil y Uruguay. Ahora falta el apoyo de los presidentes del Mercosur para que la problemática de las drogas pase a formar parte de la agenda de los Estados miembro, así como de los países asociados que han participado de las reuniones especializadas de autoridades de aplicación en materia de drogas, que culminaron ayer en Montevideo.
Voluntad de lucha
El próximo 10 de diciembre se celebrará la Cumbre de Presidentes del Mercosur. La intención de incluir un pequeño texto en la declaración de los presidentes busca que «se reafirme la voluntad política de la lucha contra el narcotráfico y la importancia social del abordaje integral del consumo problemático de drogas en la región».
Todos coinciden en enfatizar la relevancia que tiene el abordaje regional del problema drogas vinculado al tráfico ilegal y su consumo problemático de pasta base de cocaína. Este fenómeno que tiene graves repercusiones en todos los pueblos está siendo analizado por los especialistas de la región con el objetivo de poder cooperar a niveles bilaterales de modo de poder abatirlo.
En Argentina, el consumo de Pasta Base de Cocaína (PBC) es a través de sus tan variadas formas el «paco». La presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, la consideró como una droga de «exterminio». Mientras que el senador argentino José Ramón Granero dijo a LA REPUBLICA que es el «marketing de la muerte». El deterioro psíquico y físico, el inmediato deterioro social y familiar con altos índices de depresión, suicidio y violencia «son llamativos». «Es una droga que genera una gran adicción inmediata, un consumo compulsivo», dijo Granero.
Esta droga es producto de la instalación de los laboratorios clandestinos en el territorio de Argentina. Sobre todo en el cono urbano bonaerense y en la ciudad de Buenos Aires, que son los mercados de consumo más valorados por los narcotraficantes.
Para el representante argentino, la rehabilitación y prevención no pueden brindarse a través de centros específicos. «No se puede cometer ese error», dijo al explicar que «para un consumidor de drogas hay que crear centros de atención para tratar las adicciones en general y el «paco», pues tiene un tratamiento específico pero hay que tratarlo dentro del contexto de consumo de drogas en el país».
El «paco»
«¿Qué es el «paco»? Es el desecho de los distintos procesos de transformación de la pasta base de cocaína en clorhidrato de cocaína. Es la sustancia que queda en los bordes de los tachos en los cuales se procesa la pasta base de cocaína.
Los narcotraficantes encontraron en eso otro negocio. Lo que antes tiraban porque era desecho empezaron a venderlo a un precio muy bajo», explicó Granero al diferenciar el paco del conocido PBC. *
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