Evolución del concepto de discapacidad (1ª parte)
(Extraído del libro «Discapacidad, lo que todos debemos saber»).
A lo largo del desarrollo de la humanidad, y tal vez como consecuencia del mismo, las ideas sobre las personas con discapacidad se han modificado sustancialmente. Las tradiciones y creencias han jugado un papel importante, así como el avance de las ciencias en sus distintas expresiones, al mismo tiempo que se enriquecieron los enfoques de intervención.
Si bien desde 1919, después de la Primera Guerra Mundial, se establecieron los principios de la rehabilitación médica, recién a fines de la Segunda Guerra Mundial se empezaron a desarrollar sus actividades tal como las conocemos en la actualidad. En esa época, el programa que inició el doctor Howard Rusk en un centro de convalecientes de guerra en Missouri, Estados Unidos, dio origen a un movimiento panamericano enfocado en la concepción funcional del tratamiento médico.
El enfoque de la rehabilitación centrada en la persona se asemeja a la explicación unicausal del fenómeno de la enfermedad; en contraste, la introducción del concepto de desventaja se asimila al concepto ecológico, es decir al criterio de multicausalidad que revaloriza la importancia y el papel del medio.
En 1974 la Unesco planteó que el proceso de rehabilitación transita por cinco etapas, que se interrelacionan con el grado de desarrollo y el estado socioeconómico de los pueblos:
1. Etapa filantrópica. La idea predominante es la enfermedad y se habla de invalidez, considerada como una característica constante del individuo.
2. Etapa de asistencia social. Se caracteriza por la ayuda al lisiado con carencias.
3. Etapa de los derechos fundamentales. Coincide con el establecimiento de los derechos universales. Surge el concepto de discapacidad.
4. Etapa de igualdad de oportunidades. Se pone en evidencia la relación entre la persona y el medio. Aparece el concepto de desventaja.
5. Etapa del derecho a la integración. Los avances sociológicos, así como la democratización política y del conocimiento, amplían el concepto de desventaja y determinan la incorporación del derecho a la integración y la participación.
Estas cinco etapas no son excluyentes y pueden coexistir en un mismo país en zonas diferentes. En los países en desarrollo es común encontrar un verdadero mosaico de situaciones.
La aparición de los trabajos de Wood, de la Universidad de Manchester, Inglaterra, dieron origen a la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (Ciddm) de la Organización Mundial de la Salud, que marcó un hito al enfatizar los distintos momentos de un proceso que puede alterar las funciones de la persona y la influencia que sobre ella ejerce el ámbito social. Aunque la Clasificación no se usó en la medida esperada, sus ideas y conceptos tuvieron una enorme preponderancia.
La Ciddm describe las consecuencias de la enfermedad en forma lineal y supone una progresión desde el daño a la salud hasta la deficiencia, discapacidad, minusvalía o desventaja. Sin embargo, el proceso no siempre es lineal; por ejemplo, la internación prolongada puede originar deficiencias físicas, mentales y sociales. En otras palabras, las consecuencias de una enfermedad no se pueden predecir con certeza.
En 2001 la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la Clasificación Internacional del Funcionario, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), la cual, en lugar de proponer una progresión lineal, ofrece la descripción de todos los componentes funcionales y la compleja interrelación entre los factores involucrados en la discapacidad; en una nueva terminología se mantienen los componentes del proceso y los momentos determinados en la edición anterior, pero se enfatizan los aspectos relacionados al medio.
En la próxima semana se desarrollarán los modelos conceptuales y de intervención. *
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