Miles de personas concurrieron a los cementerios en el Día de los Difuntos
El día se prestó para que la concurrencia a los cementerios fuera bastante intensa. Desde temprano se notó el movimiento en la ciudad, y en muchas esquinas los clásicos puestos de flores tenían más público que el normal.
Venus y su hermana llegaron con sus ilusiones frescas y apuradas por entrar. Ambas, de edad avanzada, confesaron ir cada 2 de noviembre al cementerio. Para ellas es un día de «recuerdos», para estar «cerca de los familiares que ya no están».
«Este es un día muy especial porque tengo mi marido acá», dijo María al ser consultada por LA REPUBLICA, mientras señalaba su sepultura en el Cementerio del Buceo. Su paso lento y sus rosas frescas eran todo una ceremonia para ella, que llegó sola al lugar.
Gente orando, arrodillada o sentada; otras limpiando, barriendo, arreglando. Así era el movimiento de ayer en muchos cementerios de nuestra ciudad.
La concurrencia fue normal. El público, mayormente adulto, muchas parejas y pocos jóvenes prefirieron la mañana soleada a las primeras horas de la tarde. La mayoría definen esta fecha como «de recuerdos». Algunos expresan «que no es sólo un día; hay que ir (a los cementerios) cada tanto». Susana, Yolanda y Gladys son visitantes anuales del cementerio. Las tres van una vez por mes a visitar a sus seres queridos. Limpian y arreglan (a veces hasta la tumba de «al lado», comentó riendo Susana), pero también expresan que el 2 de noviembre es un día especial.
Al ser consultadas por las diferencias que encontraban con el resto de los días del año afirmaron que «hay más guardia policial y los baños están limpios». «El resto del año no hay seguridad», se quejaron. Contaron que a Yolanda la quisieron roban dentro del propio cementerio, a pleno día. Desde ese día no volvió sola.
Temporada alta
Fuera del cementerio hay otro movimiento. Las ventas de flores no paran durante todo el día, ya que la mayoría de la gente no las compra antes, sino que opta por llevarlas frescas al lugar. En la mayoría de los puestos las flores costaban 40 pesos el ramo. El precio de las artificiales es de diez pesos cada una. El trabajo también se intensifica este día, «pero también la gente viene más seguido en esta época del año», dijo Estela, que vende flores todos los años.
Por su parte, Elia es «vieja conocedora» del lugar, casi un termómetro en cuanto a movimiento. Desde que tenía cinco años asiste al puesto de flores ubicado en frente del cementerio del Buceo. «Antes me traían mis padres y mis tías. Ellos trabajaban todo el año vendiendo flores acá. Como ya fallecieron, yo seguí con el negocio», contó Elia a LA REPUBLICA. Con respecto a las ventas de este año, comentó que «están medias flojas». Piensa que la mayoría de la gente «aprovechó para irse para afuera», ya que es fin de semana largo y «el tiempo ayuda». Elia está todos los días del año en su puesto de flores y expresa que es la gente mayor la que continúa la tradición de venir al cementerio los 2 de noviembre. «La juventud no es asidua al cementerio; antes se le tenía otro respeto a esta fecha», comentó. *
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