Los uruguayos recuerdan hoy a los que ya no están
Es inevitable. Cada 2 de noviembre, los cementerios uruguayos tienen una afluencia muy superior a la de una jornada normal. La conmemoración del Día de los Difuntos, una celebración de origen católico, ha logrado la adhesión de personas que celebran otras religiones –o que no la profesan–, y se volvió tradición.
Muchos deciden que la mejor manera de recordar a los que ya no están es a través de una visita a los cementerios. Sin embargo, los jóvenes han perdido la costumbre. Los veteranos continúan cumpliendo el ritual a rajatabla, en un acto de recogimiento ineludible, aunque actualmente es frecuente que decidan hacerlo días antes del 2, para evitar grandes cantidades de público en los cementerios o por temor a tener dificultades en el transporte, que, no obstante, reforzará hoy sus líneas que transitan cerca de las necrópolis (ver recuadro).
Pocas flores frescas en los cementerios
Muchas personas mayores mantienen con firmeza la tradición de ir a depositar flores a sus seres queridos al cementerio en fechas especiales. Incluso hay quienes se preocupan por decorar el nicho o panteón mensualmente, pero sin duda son los menos.
Y es que las tradiciones han cambiado. Ana, que trabaja en la florería Enzo, ubicada frente al Cementerio de La Teja, cree que el cambio cultural se da por varios motivos. «La gente joven no es de venir al cementerio. Se me ocurre que piensan que lo que no hiciste en vida de la persona no lo vas a hacer después. Además, consideran que el ser querido no está ahí (en el cementerio) y por eso no tienen que llevarle flores», concluyó. Pero que los jóvenes no vayan a los cementerios no es lo único que explica la reducción de las ventas de flores y afluencia a las necrópolis. El dueño de la florería Ovalle fue muy gráfico: «¡Entre que la gente va menos, los panteones no se arreglan, los cementerios privados no se pueden decorar con grande arreglos florales y no se puede dejar las flores en agua por lo mosquitos, no vendemos como antes!».
Claveles
Los clientes de las florerías buscan especies duraderas. Por este motivo, algunas personas recurren a las artificiales. De las naturales, el clavel parece ser la especie más adecuada. En promedio mantiene su aspecto durante 15 días. El precio de una docena de claveles oscila entre los 60 y los 150 pesos.
El arreglo de un panteón o nicho, en cambio, es más costoso. El precio depende del tamaño de la construcción, de las flores que se elijan y de la propia florería. Va desde los 1.500 hasta 3.000 pesos. Un arreglo floral para un nicho ronda los 800 pesos.
Ayer, en vísperas del Día de los Difuntos, se sintió un mayor movimiento en las florerías, aunque muchos comerciantes dijeron que fue menor a otros años. En la florería San Jorge, en La Teja, no llenaron un depósito que otros años quedaba «repleto», explicó Miguel. Tampoco aumentaron los precios, como hacían antiguamente por esta fecha. *
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