Costumbres extranjeras

Los institutos de inglés ven la fiesta de Halloween como una instancia de aprendizaje, además de dispersión. Algunos centros educativos celebran el día con una fiesta privada, mientras que otros acompañan a su alumnos a pedir caramelos por los comercios de la zona.

El instituto London, por ejemplo, hizo una fiesta el viernes pasado. Además de música, hubo juego y actividades recreativas en las que daban premios a los ganadores. Los caramelos quedaron para el final de la fiesta, contó Cecilia, secretaria del centro, aunque este año no salieron a pedirlos los chicos, sino que los repartieron ellos.

En el instituto Anglo tampoco salieron a pedir caramelos por la zona. Allí los más chicos van disfrazados a clase y les piden caramelos a los más grandes y en las oficinas del local. Hoy y por un par de días, la decoración del local acompañará el espíritu de Halloween, informó Mónica Kralj, del área de marketing.

Para los pequeños institutos o profesores particulares, la salida por Halloween es bien fácil. Un día antes hablan con los comerciantes de la zona y acuerdan qué harán ese día, sin dejar ningún detalle librado al azar. «En los primeros años de Halloween, fui al almacén de la esquina, compré una bolsa de caramelos y después mandé a mis alumnos a pedir allí», confesó Virginia quien da clase por Canal 5. Aclaró que luego no tuvo que volver a hacerlo porque los comerciantes de la zona «entendieron la dinámica» y «reciben a los gurises copados». *

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