"Hay que desdramatizar: el adicto es un enfermo y requiere de ayuda"
Ante un colmado salón de actos, el sociólogo Héctor Suárez, director del Observatorio Uruguayo de Drogas, presentó algunas cifras estadísticas de la encuesta que se realizó en 2005 a estudiantes de enseñanza secundaria de entre 13 y 17 años. Esta muestra sólo representa el 60% de la población total de esa franja etaria. Se realizaron 8.033 encuestas efectivas.
El especialista comenzó diciendo que el consumo, en todas las edades, es un proceso, ya que existen los consumidores de uso regular, los de uso ocasional y los no consumidores. Los números muestran que el alcohol es la droga más consumida por los adolescentes. Un 80% de los jóvenes encuestados ingirió bebidas alcohólicas por lo menos alguna vez en su vida. En tanto, el 67% consumió esta droga legal en el último año y un 51% la consumió en los últimos 30 días».
Estos números indican que la mitad de los jóvenes encuestados consumen alcohol regularmente», dijo Suárez, quien agregó que la modalidades de consumo se producen los fines de semana y no en soledad. Las cifras marcan también que la mitad de los encuestados alguna vez tuvo borracheras e intoxicaciones.
Tabaco: la droga de ellas
En cuanto al tabaco, el 52% lo probó alguna vez en su vida, el 35% en el ultimo año y el 24% en el último mes. Una particularidad es que el consumo del tabaco es más común en las mujeres que en los hombres, tendencia que el especialista destacó como mundial. Inclusive entre 2003 y 2005 hubo un marcado descenso en el consumo de esta droga en los hombres.
En cuanto a la marihuana, los números muestran que el 12,8% de los adolescentes encuestados alguna vez en su vida consumió esta droga, entre las llamadas ilegales, un 9,4% la consumió en el último año y un 5,9% en los últimos 30 días. El director del Observatorio marcó también que el consumo es más frecuente en Montevideo y que el 32% de los jóvenes de 17 años alguna vez probó marihuana. Entre 2003 y 2005 no aumentó la experimentación, pero sí el uso habitual, y de cada dos encuestados uno siguió consumiendo.
Pasta base: consumo marginal
En cuanto al resto de las drogas (pasta base, psicofármacos y otras), el consumo es marginal. «El consumo de la pasta base indica que es marginal al ámbito educativo. Los consumidores de pasta base pueden estar en la puerta de los liceos, pero no adentro, por lo general», dijo. «No hay que desconocer que la encuesta abarca al 60% de los jóvenes que estudian y tienen entre 13 y 17 años. Desconocemos si el 40% restante es adicto o no», agregó el sociólogo.
Para finalizar, el especialista señaló que hay que aplicar estrategias y planes preventivos desde temprana edad. «Antes de los 15 años la estrategia es otra. Además es muy común que el que pasó por las drogas legales pase a las ilegales», explicó.
Las adicciones en la escolaridad
Por su parte, Ismael Piñero, presidente del Programa Ser Libre y especialista en el tratamiento de adictos desde hace 10 años, comenzó diciendo que todas las adicciones, ya sean de drogas legales o ilegales, como la adicción a Internet, entre otras, generan problemas e inciden notoriamente en la escolaridad de los adolescentes y en la vida en general.
El especialista destacó a su vez que hay que diferenciar a los jóvenes adictos con la adolescencia. «No todo comportamiento inadecuado es adictivo. Hay que saber separar las adicciones de la etapa de la adolescencia. No todos los adolescentes problemáticos son adictos», remarcó Piñero.
Los adolescentes que sufren algún tipo de adicción, según el presidente de Ser Libre, son rebeldes, tienen problemas en el estudio, no practican deporte, trasnochan, tiene conductas agresivas y duermen mal, mucho o poco. «Los jóvenes adictos son, a diferencia del resto, obsesivos, compulsivos y egocéntricos. Los adictos ya son adictos antes de consumir, hay incidencia genética. La adicción es una enfermedad primaria, progresiva, crónica, pero también es recuperable», explicó ante un buen marco de público.
Repercusiones de las adicciones
Piñero destacó a su vez que la adicción tiene características mentales, emocionales y físicas. De las mentales, señaló que los adictos son obsesivos y no piensan en otra cosa que en su adicción, ya sea en una droga o en un práctica compulsiva (Internet). También tienen inmediatez, quieren consumir en el momento, y además poseen memoria selectiva.
«El adicto que alguna vez probó algo dice que no lo va a volver a hacer. Pero no puede dejarlo, vuelve a su deseo nuevamente», dijo. En cuanto a las repercusiones emocionales, Piñero destacó que por lo general el adicto es egocéntrico: primero está él antes que nadie. Tiene distorsiones emocionales, confunde sensaciones con sentimientos, presenta bloqueos emocionales, pasa de la depresión a la euforia continuamente, que muchas veces los puede llevar al suicidio, y tiene además ilusión del control.
«Se cree que maneja su adicción, pero en los hechos no es así», manifestó. En cuanto a las características físicas, el adicto es compulsivo, no puede parar de consumir y tiene aspectos biológicos que indican que la adicción es una enfermedad.
Los adictos en los centros educativos
Además de incidir en su escolaridad, los adictos ocasionan retrasos en el programa curricular de sus instituciones y algunos llegan a ocasionar daños y robos. «El gran problema es que en algunos centros educativos a los jóvenes que son adictos y problemáticos los terminan expulsando. Para cambiar esta situación en cada liceo o colegio debe haber gente especializada en tratar con estos casos», afirmó Piñero, quien agrego que «hay que desdramatizar y dejar bien en claro que la adicción es una enfermedad. Hay que darle la real importancia a este gran problema. El adicto es un enfermo y hay que ayudarlo», finalizó. *
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