Tiene la palabra
En bien de la memoria colectiva
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En la edición del pasado domingo 21 de octubre, en la página 3, en su segunda columna, en un reportaje se hace una referencia personal con dos errores, acerca de los cuales fraternalmente señalo algunos elementos más veraces.
Se menciona al padre Lezama, en referencia clara al presbítero Román Lezama SJ, que estuvo efectivamente preso, compartiendo las durísimas condiciones de prisión e interrogatorios de miles de orientales en los cuarteles.
La primera precisión se refiere al período de tiempo de su detención: fue entre los meses de agosto y diciembre de 1972 que estuvo detenido, en el caso de él en el Regimiento de Infantería Nº 13 de Avenida de las Instrucciones.
Lo segundo que se debe aclarar, tiene que ver con el motivo de la detención. Como muchos uruguayos, este sacerdote jesuita fue calumniado en las infames cadenas de las 9 de la noche que entonces se emitían. El reportaje publicado de alguna manera se hace eco de las falsas acusaciones divulgadas por las llamadas Fuerzas Conjuntas.
De la persona, filiación y adhesión de este cristiano otra víctima de la represión sufrida por el pueblo uruguayo no se puede decir mucho más que se trataba de un hombre manso, con hambre y sed de justicia, que buscaba la paz y que fue perseguido por buscar la justicia.
Murió el 7 de marzo de 1978.
Me permito sugerir que su medio se acerque a la Compañía de Jesús, congregación en la que vivió, donde podrán aportarle elementos sobre una vida que puede resultar inspiradora y sobre ese período del Uruguay. Los jesuitas han hecho alguna publicación con cartas desde la prisión y testimonios personales. Entre estos destaca la homilía de Perico Pérez Aguirre en la misa de cuerpo presente de Romi Lezama, como era conocido.
Le envío una copia de esta carta al periodista Roger Rodríguez, firmante del reportaje, a quien tanto le debemos todos como parte de la sociedad uruguaya por su valiente, exhaustiva e infatigable investigación sobre DDHH.
También le hago llegar copia de esta carta al periodista José Correa, de Televisión Nacional, en cuyo programa «6º Día» (según me informan y lamentablemente no puedo confirmar) el mismo reporteado habría tenido la misma incorrecta expresión. Confiando en que utilizará lo aquí expresado con buen criterio, en bien del justo recuerdo de las víctimas de violaciones de los derechos humanos y de la memoria colectiva, lo saluda un lector.
BERNARDO LEZAMA – C.I. 1.222.112-3
La nueva realidad de la Policlínica de Santa Rosa
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* La Policlínica de Santa Rosa del MSP ha tenido una gran evolución en el último tiempo, considerando que hasta hace un año la realidad del servicio y el edificio de la misma era otra. Como la mayoría de la población sabe, en un año se ha puesto mucho esfuerzo para mejorarla en su conjunto y principalmente para que sus usuarios tengan una mejor atención.
Por cierto que el Mides colaboró en arreglos y reformas pero el mayor esfuerzo ha sido de la Comisión de Apoyo, las autoridades y funcionarios de la institución y de ciertos usuarios, quienes han dedicado muchas horas de su tiempo para hacer maravillas con los pocos recursos que se cuentan. La Comisión sólo tiene recaudación de los socios colaboradores y eventos que se han organizado por lo cual lo que se ha hecho ha representado un gran logro pues implican cambios imprescindibles que no se habían planteado ni logrado en más de 20 años. En cuanto al servicio, lo que depende de las autoridades del MSP, es cierto que aún no es suficiente pero se han hecho avances que son un ejemplo para el resto de las Policlínicas de Canelones. A modo de ejemplo, hoy se controla la medicación por un programa computarizado por el cual no hay fugas ni abuso de repeticiones.
La Policlínica está abierta todo el día (antes sólo de mañana); se dan 30 números por consulta (antes 10); generalmente hay dos consultas por día; se atiende un promedio de 8 horas por día (antes 2 horas), el trámite de Carné de Asistencia se hace todos los días en todo el horario y sin cupos (antes 1 vez por semana y 10 por semana). También se implementó la Policlínica de Salud Reproductiva (métodos anticonceptivos) y hoy se está trabajando en conjunto con un médico de familia realizando PAP por medio de la CHLCC.
En cuanto a los funcionarios: Hoy existen dos administrativos (antes ninguno); dos enfermeras; dos auxiliares de servicio y tres médicos. Gran parte de estos funcionarios, así como muchos de los insumos que se usan en la Policlínica y parte de las mejoras del local han sido aportando por la comuna canaria y vale la pena mencionarlo porque esto demuestra la verdadera integración de los recursos.
En cuanto al local, se están haciendo reformas que implicarán pasar de tener dos consultorios a tener cuatro, así como mejorar la Administración y la Farmacia, también es hizo un gran trabajo para evitar las inundaciones y se pusieron rejas en todo el local así como la iluminación y otras mejoras.
Otro de los esfuerzos importantes desde las autoridades locales y la Comisión, ha sido el de impulsar la integración de la salud local para que todos los ciudadanos, incluidos los usuarios de Salud Pública, tengan el mismo derecho a los servicios. Por ello, desde junio se han venido haciendo reuniones y gestiones para mejorar la calidad de la asistencia, lo que implicará también que los usuarios de Salud Pública tendrán atención de urgencia las 24 horas. De la misma forma se está haciendo un gran esfuerzo en conjunto con la Cooperativa del Molino para adquirir la ambulancia para nuestro pueblo. Porque «Ecos de los usuarios» no es el testimonio de cuatro personas cuando en la Policlínica existen 2.053 usuarios y se atiende un promedio de 60 a 80 personas por día (en los últimos dos meses ingresaron 188 usuarios nuevos). Como todos bien saben, las carencias continúan a nivel de toda Salud Pública pero se ha intentado mejorar el servicio local en la medida de lo posible, por ejemplo hoy los pacientes crónicos (epilépticos, diabéticos, hipertensos, pacientes con poliartritis, etc.) consiguen la medicación en la Policlínica donde la repiten y levantan regularmente. Y lo más destacable se han trabajado con transparencia y voluntad de hacer las cosas bien para que en primera instancia se terminara con la larga lista de quejas de quienes por tantos años se asistieron en esta institución y nadie los escuchaba. He aquí algunos de los casos narrados por muchas de estas personas: antes «había que venir a las 4 de la mañana a sacar número y daban 10, la consulta comenzaba a las 9.00 y terminaba a las 10.30 u 11, y muchas veces se hacía desde la puerta del consultorio, dentro de la consulta estaba además del médico, otras personas quienes la presenciaban, no había medicación porque al otro día que venía no había más nada, pero se podía conseguir en domicilio de ciertas personas, cobraban las jeringas, los HGT, y los carnés; la ambulancia servía más para paseos personales que para los usuarios, etc. (porque la lista es más grande).
Por cierto que no es necesario andar agitando banderas para llevarse los laureles pero todo este trabajo ha significado tiempo valioso de muchas personas que lo han hecho en forma honoraria y desinteresada, como lo pueden verificar, el Grupo IDAC, cuyos integrantes trabajaron en conjunto por esta obra y dos de sus integrantes formaron parte de la Comisión de Apoyo (como tesorero y protesorero), por lo cual es buen momento para reconocer este trabajo de esa poca pero valiosa gente. Porque esta labor por un bien común y sin intereses extras debería ser un ejemplo para el resto de la ciudadanía que deberá volcar sus críticas hacia la construcción y no a la destrucción, y sus intencio
nes y acciones a hacer cosas para mejorar la comunidad y sus servicios y no sólo esperar sentados a que lluevan cambios, ni darle ecos a quienes por resentimiento o culpas intentan destruir (la salud es en primer término responsabilidad de cada uno y es un derecho pero también una obligación personal). Por lo cual este trabajo es apenas una semilla y un ejemplo para que otros sigan construyendo para mejorar nuestro pueblo.
¡Bienvenido sea!
GILBERTO LENCINA – C.I. 1.066.703-4
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