HOY DESOCUPAN EL DAMASO Y EL IPA

Estudiantes que ocupan están seguros del efecto "positivo" de la medida

Luego del «éxito» de la ocupación del Liceo 65 de la zona de Maroñas, parece que las ocupaciones tendrán un lugar determinante en las futuras protestas gremiales en el ámbito de la enseñanza. En el Liceo 65 se reclamaba la instalación del turno nocturno. Las autoridades de Secundaria analizaron los reclamos de los estudiantes y se prometió evaluar la instalación del centro en 2008. «Igual nos vienen prometiendo la instalación del turno desde hace años y nunca lo concretan», dijo Santiago Iparaguirre, estudiante del Liceo 65.

Al otro día de desalojado el liceo, se comenzó a estudiar en los liceos 11 del Cerro, Miranda, Dámaso e Instituto Alfredo Vásquez Acevedo (IAVA) la ocupación de los centros como una alternativa en contra del anteproyecto de Ley de Educación.

 

Asambleas negativas

Los estudiantes de los liceos definieron las medidas a tomar. El Liceo 11 del Cerro no atendió el reclamo de la ocupación pero decidió la realización de jornadas informativas para que los estudiantes conozcan los reclamos que lleva adelante la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanza Media (CEEM).

El Liceo IAVA definió no ocupar, entre duras discrepancias de los estudiantes. La CEEM acusó ayer a la dirección del centro educativo de haber «incentivado a los estudiantes a participar de la asamblea», explicó Ary Wiedemann.

El estudiante -uno de los voceros de la CEEM- dijo que le parecía mal que la directora incentivara a los estudiantes a «que participaran de la asamblea para que hicieran respetar sus derechos». Consultado sobre si consideraba inadecuada la invitación -siendo que se puede entender como parte de la educación democrática-, el estudiante manifestó: «Generalmente no se hace eso en ningún lado; acá lo hacen con la intención de frustrar la ocupación». Destacó que, de todas formas, «se respetó la decisión de la mayoría».

Sobre los estudiantes del liceo Dámaso que no estaban de acuerdo con llevar a cabo la medida, por lo cual reunieron firmas, dijo que los tres turnos definieron la ocupación de forma «democrática», y aclaró que en el turno nocturno, si bien la medida no se definió, «la gran mayoría de los estudiantes del liceo tenía la voluntad de ocupar».

Un grupo de estudiantes del Dámaso, durante la noche de la asamblea de la ocupación, manifestó su preocupación por la poca participación en la última asamblea. Mientras tanto, docentes decían a viva voz que la asamblea del nocturno «era un fraude; no había ni una mesa que organizara», hecho que fue verificado por LA REPUBLICA.

 

Ocupaciones «positivas»

Los estudiantes que ocupan el liceo Dámaso piden que se respeten las resoluciones del Congreso Educativo Julio Castro, instancia en la que se votó, entre otros puntos, que la estructura educativa debe ser «cogobernada y autónoma».

El cogobierno que pretenden lograr los estudiantes, con el apoyo de los docentes, es similar al aplicado en la Universidad de la República (Udelar). En esta institución, el gobierno funciona por órdenes (docentes, egresados y estudiantes).

Lo que estudiantes y docentes pretenden, al igual que los egresados de UTU, es la participación democrática de cada orden, sin la participación del poder político.

Los estudiantes entienden que la dirección de la educación debe estar a cargo de los «propios involucrados en ella». Para los ocupantes, la medida de lucha «fue un intento llamar la atención de los medios y de las autoridades», dijo Ary Wiedemann.

Declaró que la ocupación fue una «medida positiva», ya que logró «consolidar los reclamos en la opinión pública», y agregó que la participación masiva de los estudiantes «fue otro hecho a destacar». El estudiante también subrayó los arreglos realizados en el interior del Liceo Dámaso durante estos días.

 

El IPA y el rechazo a la Ley

Sergio Somaruga, del Centro de Estudiantes del IPA (Ceipa), dijo que la decisión de ocupar el instituto hasta hoy de tarde se había debido al «rechazo a la Ley de Educación». En la asamblea, donde participaron 350 estudiantes, se definió el rechazo a la Ley porque «no contempla los enunciados del Congreso Nacional de Educación».

En un comunicado enviado por el Ceipa se explica que el anteproyecto del MEC «desconoce e incumple las principales resoluciones del Congreso Nacional de Educación» y «considera y propone posiciones que en el Congreso fueron rechazadas y minoritarias, traicionando la confianza de los más de veinte mil participantes del Debate Educativo a lo largo de todo el país».

El comunicado agrega que el proyecto «no establece la necesaria y legítima democratización del gobierno y el funcionamiento de la educación pública, manteniéndola sujeta a la volatilidad electoral de los gobiernos de turno, e imposibilitando de esta manera consolidar un proyecto de largo aliento, curricularmente coherente y al servicio del pueblo».

Explica que el anteproyecto del MEC «avanza en la mercantilización y la privatización de la educación pública, aumentando la injerencia de las empresas educativas privadas, e introducido al empresariado en el gobierno de la UTU». *

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