Arocena defiende la participación de los estudiantes en toda la enseñanza pública
El documento elaborado por Arocena en el mes de setiembre, que fue distribuido internamente en la Udelar, destaca entre «varios de los principales problemas que aquejan a nuestro sistema educativo el nivel insatisfactorio en general de la enseñanza». Puntualiza que esto se manifiesta en «las altas tasas de ‘desvinculación’ entre los estudiantes y el sistema educativo; una oferta educativa poco variada; la inequidad social y geográfica en el acceso a la educación, particularmente a nivel universitario; la escasa cobertura de la enseñanza avanzada; la débil vinculación entre educación e inserción laboral».
A continuación, expresa que otro de los problemas es «la cantidad de jóvenes y no jóvenes que no tienen ocupación ni estudian, y que por lo tanto, están muy lejos de poder combinar formación y trabajo».
En su opinión, ese «constituye el problema más importante y más difícil de resolver cuando se trata de mejorar la calidad y la equidad de la enseñanza». Refiere también a las políticas de empleo que deben «incluir una dimensión de capacitación», y agrega
que «ningún ‘subsistema’ educativo nacional tiene como cometido específico atender ese problema ni está en condiciones de afrontarlo en general».
El rector subraya que los problemas de la enseñanza deben atenderse con el gobierno nacional y los municipales como «articuladores».
Dignificando la docencia
Dice el rector que «hace falta (…) multiplicar las oportunidades que se ofrecen en las aulas, expandiendo, calificando y dignificando el ejercicio de la docencia», y que los docentes «colaboren ampliamente con otros actores sociales en la enseñanza más allá de las aulas».
Propone la generalización de la enseñanza avanzada y permanente que «requiere superar definitivamente la separación entre ‘liceo’, para quienes accederán a la educación superior sin preparación para el trabajo, y escuela industrial, para quienes han de trabajar sin seguir estudiando».
Apoya la idea de construir «un Sistema Nacional de Educación Pública que incluya una ‘Red de Enseñanza Terciaria con alcance nacional'», conformada por «instituciones autónomas, democráticamente cogobernadas en un clima de libertad, gratuitas y de ingreso libre, de real calidad y coordinadas entre sí». Propone la creación de nuevas instituciones públicas de carácter terciario, laicas, gratuitas, autónomas, cogobernadas y distribuidas en el territorio nacional», así como la creación de instituciones terciarias y la profundización de la relación entre la Udelar y la ANEP.
Autonomía y cogobierno
Arocena dice en su documento que «la autonomía de los entes de la enseñanza pública está consagrada en la Constitución». Agrega que «profundizarla implica fomentar el protagonismo y la capacidad de iniciativa de los actores más directamente vinculados a la educación» y sostiene que «se justifica por la expectativa de que esos actores combinen su conocimiento de los problemas educativos con la vocación de servir, con una perspectiva de largo plazo».
«Así entendida, la autonomía es lo contrario de la autarquía; fortalecer la autonomía pasa pues tanto por promover la descentralización y la democratización interna del sistema educativo como por multiplicar y afianzar sus relaciones externas», señala. Propone entonces una «autonomía conectada con toda la sociedad» y que la participación directa en el gobierno de la educación de los estudiantes «constituye un derecho».
«No menos importante es destacar que el cogobierno constituye una formidable escuela potencial de ciudadanía». Por consiguiente, dice Arocena, «debe hacerse realidad la participación estudiantil directa en el gobierno de todos los institutos de enseñanza terciaria» y corresponde «fomentar la participación de los estudiantes de otros niveles de la enseñanza». *
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