Tiene la palabra

O se penaliza al que compra o se legaliza la venta de todas las mujeres

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Señor Fasano, me dirijo a usted para comunicarle el asombro que me causó un artículo editado el día 18 de octubre, del corresponsal de Salto, el señor Diego Fernández. (Le escribo a usted por no tener el e-mail de este señor).

Bajo el título «Las chicas lo timaron y las persiguió en calzoncillos por las calles salteñas» este corresponsal describe la historia de tres adolescentes prostitutas y un adulto, lo hace además describiendo los hechos tal como fueron, según él, y lo hace en forma jocosa y con una alegría increíble, quizá pensando que los lectores/as de LA REPUBLICA no tenemos conciencia y estamos de acuerdo y nos causa risa que un señor lleve a tres menores de 13, 16 y 17 años a un motel a prostituirse. El hecho de que las adolescentes le robaran y que el delincuente (porque según nuestras leyes él es un delincuente que estaba consintiendo y participaba en la prostitución de tres menores) las persiguiera en calzoncillos, para mí es lo de menos. Lo principal de este artículo es que el periodista deja ver con toda naturalidad que la prostitución de adolescentes es natural para él y todas las personas que implica en dicho artículo, pues en el mismo deja entrever lo siguiente.

1. Que es normal que un adulto prostituya a tres adolescentes

2. Que es normal que la policía ante la confesión de los hechos por parte de este señor, lo meta en el calabozo 24 horas, no por infringir la ley sino porque se había dejado la ropa en el motel.

3. Que es normal que el juez en lugar de procesarlo por prostitución de menores lo deje libre con su apercibimiento de que no «vuelva a andar por las calles en calzoncillos».

4. Que es normal en Salto que cualquier adulto se meta en un motel de alta rotatividad con unas menores, sin que los dueños del motel tengan responsabilidad alguna.

5. Que es normal infringir la ley de protección al mentor cuando uno está ebrio, porque el alcohol por lo que se ve, es un atenuante para cualquier hecho delictivo.

6. Que es normal la trata y compra de menores.

Este artículo no tiene desperdicio, además el señor Diego Fernández con total impunidad, que no acierto a comprender, ha implicado públicamente a dos instituciones públicas y una privada, judicatura y policía que actuaron irresponsablemente ante un hecho delictivo y a una entidad privada como el motel. Así mismo el trato lingüístico que tiene el artículo cuando se refiere al delincuente «fugaz amante del terceto», «ofuscado perseguidor», «el timado» y «persecutor seminudista» es no llamar a las cosas por su nombre y lo hace aparecer no como el delincuente que es, sino como el inofensivo señor que borracho se va con tres menores a prostituirlas a un motel pero que no tiene la culpa de nada porque tenía necesidades sexuales y está ebrio el pobre hombre; es para ponerle un suspenso en redacción periodística.

Usted me dirá que el periodista lo único que hizo es relatar los hechos tal como fueron y que él no está para juzgar nada de los mismos. Pero LA REPUBLICA es un periódico que crea conciencia, como siempre lo fue, y artículos como éste que tratan un tema tan importante como es la prostitución de adolescentes en nuestro país. Los periodistas también son ciudadanos y los ciudadanos tenemos responsabilidades ante la sociedad y no podemos hacernos cómplices de hechos como éste. Además me causa estupefacción e indignación que el señor de los calzoncillos, sin ningún problema, relatara los hechos tal como fueron pues ni se le ocurrió pensar que él era un delincuente que estaba infringiendo las leyes, para él como para todos los implicados en este artículo, el consentimiento de tres adolescentes de 13, 16 y 17 años (de las que no sabemos el estado de indefensión social en que se encuentran) de acudir a un motel para prostituirse, basta para estar libre de ninguna culpa.

Como para mí la prensa es muy importante y el tratamiento de las noticias más aún, es que le escribo esta carta, no pretendo que sea editada en el periódico. Pero sí me gustaría que se la enviaran al señor Diego Fernández. Y que me contestara. Esperando recibir noticias suyas me despido atentamente.

JENNY ESCOBAR  IGLESIAS WWW.PALIMPALEM.COM/3/MujeresdeNegro_ Uruguay Presidenta del Colectivo Internacional Mujeres de Negro contra la violencia  

Ni Una Muerte Indiferente

 

Primavera, Paz y Amor

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ironías de la vida. Dos días. Dos fechas. Dos situaciones. «Paz y amor». El 19 del corriente, se conmemora el «Día Internacional de la Paz». Caramba. Este mundo de hoy, de ahora, de paz solo tiene el nombre.

Esas tres letras, cuyo significado es tranquilidad, progreso, crecimiento, vida, existen solamente en la imaginación. Encima, y para peor, están teñidas de rojo. Tintas en sangre. Dolor, destrucción, muerte. Locura demencial, hipócrita, inaudita, inadmisible. Nadie se llame a engaño. Estamos en guerra. EL mundo entero es un volcán en erupción, que escupe, vomita, expele, lava de negro luto. Vergüenza del mundo civilizado (?), que creemos ser. Unos, quieren y apuestan a la vida. Otros, a todo lo opuesto. Horror. Caro pagarán, a la hora de rendir cuentas, en el balance de la vida, los que la suprimen. Desprecian. Lesionan. Aniquilan. La otra fecha, 22/09, comienza el «Mes de los enamorados». Todos conocemos los afiches pegados en vidrios, autos, ventanas, que rezan: «Si al amor. No a la guerra». John Lennon, el genial/inmortal Beatle, hizo famosa una frase escrita por él, que dice: «El día que no exista la guerra, haremos el amor. SI es que hay un día, si es que hay amor». Pidamos, exijamos, (es nuestro derecho), que los opresores de la «paz», que no conocen el «amor», sean borrados de la faz de la tierra. Pues no tienen derecho alguno, para transitar por estas rutas. Coincidiendo en la fecha, nace en este hemisferio la majestuosa primavera. Dispensadora de color, calor, verdor, renacer de la majestuosa naturaleza, que alberga a los hombres de buen amor, amistad y mejor voluntad. La conocida frase es: «Todos los caminos conducen a Roma». Me refiero, al camino de la paz. Es oportuno, recordar una máxima de Goethe: «No todos los caminos, son para todos los caminantes». No mezclar jamás la paz y el amor, pureza absoluta de vida y esperanza, con nada que se interponga entre ambas. En todos lados se escucha un solo grito. Todo, es un solo corazón. El mundo quiere paz. No más violencia. Aniquilamiento del hombre por el hombre. «Paz en la tierra, a los hombres, mujeres y niños, de toda edad, sexo, religión, ideología… de buena voluntad». ¡Viva la vida!

Siempre

Cordiales saludos,

CARMI RAUCH C.I. 866.784-6

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