Más de 850 millones de personas pasaron la noche con el estómago vacío
Mikkola manifestó asimismo la importancia de considerar a la alimentación como un derecho y no como «un acto de caridad». Recordó que desde 1948 la alimentación fue reconocida por la Declaración de los Derechos Humanos, aunque no siempre ha sido vista así por los distintos gobiernos. «Garantizar que todos los seres humanos dispongan de un suministro adecuado y regular de alimentos es algo más que una obligación moral y algo más que una inversión con la que se pueden obtener los beneficios económicos potencialmente elevados: es la realización de un derecho fundamental, y el mundo tiene los medios para ponerlo en práctica», señaló el jerarca.
Por su parte, el ministro Mujica manifestó que por diversas causas, entre las que están fuertemente, las culturales, antes se comía mucho mejor que ahora. «Los antropólogos que recorren los viejos cementerios que guardan las reliquias de las civilizaciones pasadas nos dicen que comían mejor que nosotros por el tamaño de los huesos. Hemos ido ganando en modernidad pero hemos ido perdiendo en dignidad», señaló Mujica.
El ministro manifestó asimismo que nuestra civilización «está harta de riquezas; tiene tantos recursos que los despilfarra». Agregó que si aún no se ha erradicado el hambre es porque los gobiernos «no han tenido voluntad». Por otra parte, Mujica señaló que todos somos responsables de que exista hambre en otros lugares y que debemos hacernos cargo de ello.
El ministro agradeció a la FAO por mantener una «lucha casi quimérica» por terminar con el hambre en el mundo, y señaló que es importante discutir estas cuestiones porque «nunca un hombre superará un problema si no lo tiene, por eso hay que hablar de esas cosas». *
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