En Colonia, la calle Rivera amaneció con nuevo nombre: Salsipuedes
Llovió intensamente en Colonia del Sacramento. Tal vez por esa causa, que dejó por momentos casi desierta de transeúntes la ciudad, el viernes 12 la mayoría de los vecinos no se percató de un cambio en el nomenclátor. Una arteria céntrica, que atraviesa varias cuadras desde el puerto de pasajeros hasta la rambla costanera, amaneció con otra denominación en su cartelería: Salsipuedes, en recuerdo a la masacre que en abril de 1831 las tropas de Fructuoso Rivera cometieron contra el pueblo charrúa.
LA REPUBLICA realizó diversas consultas procurando alguna pista sobre el posible origen de aquel cambio circunstancial de denominación, pero hasta el momento todo permanece envuelto en el misterio. Sobre la cartelería existente se colocaron adhesivos prolijamente confeccionados con la nueva denominación, que se mantenían hasta ayer en perfecto estado.
La matanza de Salsipuedes ocurrió el 11 de abril de 1831, cuando el ejército riverista asesinó a traición a un nutrido grupo de charrúas. Cuentan distintas crónicas históricas que el cacique Vaimaca Pirú le gritó a Rivera: «Mirá, Frutos, tus soldados matando amigos», en tanto que los uniformados cometían la aberrante acción. Los charrúas habían sido llevados a ese paraje «mediante engaños para reunirse con las tropas del Presidente (Rivera)», explican los investigadores de nuestro pasado. Cuenta Acevedo Díaz que «el Presidente llamaba en voz alta de amigo a Venado (jefe charrúa) y reía con él marchando un poco lejos. En presencia de tales agasajos, la hueste avanzó hacia el lugar señalado y a un ademán del cacique todos los mocetones echaron pie a tierra». Sigue diciendo el relato que «apenas el general Rivera, cuya astucia se igualaba a su serenidad y flema, hubo observado el movimiento, dirigióse a Venado, diciéndole con calma: ‘Emprestame tu cuchillo para picar tabaco’. El cacique desnudó el que llevaba a la cintura y se lo dio en silencio». Fue entonces cuando Rivera «sacó una pistola e hizo fuego sobre Venado. Era la señal de la matanza».
Días después, Rivera completó su plan y firmó una orden de exterminio de los charrúas, en la que expresaba que aquellos indios que habían logrado escapar de la masacre eran perseguido por las tropas. «Prosiguen en su alcance hasta su exterminio», indicaba Rivera, para que no quedara ninguna duda de cuáles eran sus propósitos. *
Te recomendamos
recambio
Removieron a directora de la Republicana y a jefe policial de Montevideo tras la escalada de homicidios
Carlos Negro destituyó a Angelina Ferreira y Pablo Lotito en medio de cinco crímenes a tiros en un fin de semana en Montevideo. "Una rotación de nombres no solucionará el problema", advirtió un diputado blanco.
Compartí tu opinión con toda la comunidad