Yo siempre digo que hice 73 vidas, y esas 73 vidas van conmigo
-¿Qué Vidas recordás en este instante?
-Una cosa que nunca conté es que hay dos programas que me emocionaron muchísimo cuando los vi en mi casa. Uno fue el de Domingo, un viejito de Rocha que fue a pelear la Segunda Guerra Mundial, sin saber nada, ni francés, ni inglés, ni nada. Era un hombre que andaba como bola sin manija y el padre lo metió para que fuera militar, cuando vio un artículo sobre la libertad de Francia. Se fue a pelear con la legión extranjera la Segunda Guerra Mundial. Luego escribió dos libros con sus recuerdos de guerra.
Fue un rodaje muy pintoresco; estuvimos dos días con él. Y cuando estaba terminado el programa, ya editado y todo, me produjo una cosa muy particular. No sé cómo describirla, pero me emocionó esa cosa como de aventura que vivió él.
El segundo programa que me emocionó muchísimo fue el de Alejandro Corch. El tuvo la desgracia de que cuando tenía un año y medio secuestraron a la madre y el padre, y nunca más los vio. Corch tomó la decisión de mostrar, por primera vez, un video que encontró en 2001 de su madre con él. Por primera vez vio a su madre moverse; no se acordaba de sus padres. Cuando apareció en pantalla ese video me pareció muy fuerte.
Me acuerdo también de Isabel la reclusa. Hablé con ella hace poco y la liberaron. Era la reclusa más antigua de la Cárcel de Mujeres. Era un caso muy oscuro. Murió un hijo de ella y se autoinculpó. Estuvo muchos años presa. Tuvo una excelente conducta, y todo indica que no lo mató ella. Entre medio había un miedo a la violencia doméstica.
Después está Gabriel. Yo siempre digo que hice 73 vidas, y esas 73 vidas van conmigo; son como una gran familia. Pero hay una que es la de un amigo, que es Gabriel, un niño Down. No tenía cercanía a otro niño Down; no tenía ni parientes ni primos, y haber estado dos días con Gabriel fue una experiencia mágica para mí. Porque te das cuenta de que no tienen enfermedad ninguna, simplemente tienen una manera de ver la vida.
Fernando, el «policía puma», es otra vida que recuerdo. Además de ser un programa simbólicamente importante en la productora porque marcó el camino hacia el horario central, también fue muy simbólico eso de mostrar un policía, con esa cosa de la represión asociada. Sin embargo, lo vimos con su hijo, jugando, en una casa precaria.
Creo que de casi todos podría hablar algo… *
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