Saint Bois: de la selva a la civilización
El Hospital Gustavo Saint Bois parece alejarse del mundo. Tal vez por su lejanía del centro de la capital o incluso de la zona céntrica del barrio Colón este es un lugar curioso para muchos de los montevideanos.
La gran puerta de piedra que recibe a los usuarios y visitantes poco indica de la existencia del hospital. La inscripción del nombre sobre el gran portal en forma de arco señala el punto de entrada al aún lejano edificio. Al avanzar por el camino, uno lentamente observa cómo se eleva el hospital, con una majestuosidad que perdió, con los años, uno de los referentes de nuestra medicina.
Al borde del CTI
Cuando la nueva administración, encabezada por el cardiólogo Adail Altesor, asumió en el año 2005, el hospital estaba muy descuidado. Arboles caídos y una maleza muy desarrollada mostraba un panorama desolador del edificio y sus alrededores. El hospital es de la misma época que el Clínicas. Fue diseñado por el mismo arquitecto, autor que se nota cuando se recorren sus sólidos y lúgubres pasillos, similares a los del hospital universitario.
Las imágenes del edificio confunden a los visitantes. El desgastado edificio que, según sus autoridades no contó con el mantenimiento debido durante más de treinta años, deja entrever en su descascaramiento algo parecido a las arrugas de un anciano los golpes de los vientos y las mojaduras de años y años de lluvia. Visto desde abajo, el Saint Bois es el reflejo de una época que quedó relegada a la memoria de algunos uruguayos. Con una infraestructura digna de épocas de «vacas gordas», el Saint Bois hoy es el vivo reflejo de las crisis, de las dictaduras que vivió y del desinterés de varios gobernantes.
Un sobreviviente
Aguardamos un momento en uno de los pabellones del hospital. Allí, y luego de una espera que no esperaba el equipo de LA REPUBLICA (fotógrafo y dos periodistas), fuimos atendidos por el director del centro hospitalario. Antes, y sin conocer el resto del hospital, como todo buen uruguayo, criticamos el estado del pabellón, sin conocer la otra realidad, la de las nuevas obras, y la del interés de un grupo humano que trabaja sin parar para revivir al viejo Saint Bois.
La sala de espera que comunica a la oficina del director parece haberse quedado en el tiempo. La tipografía de los carteles es digna de los años veinte, treinta o cuarenta, tal vez. Las moscas sobrevolaban alrededor; una luz titilaba y las paredes desgastadas muestran desde convocatorias gremiales a avisos de venta, carteleras y homenajes a funcionarios fallecidos.
Fotografiando los cambios
Luego de veinte minutos, y previo reclamo para ser recibidos, el equipo periodístico fue convocado. Adail Altesor nos recibió en su oficina, pequeña, ordenada y con dos escritorios, donde su colaboradora, Susana, trabaja junto a él. «Susana, saque una foto». La gentil Susana tomó una pequeña cámara y sacó rápidamente una foto de todos nosotros. «Yo saco foto a todo porque acá las cosas cambian todos los días», dijo Altesor. Luego, el director del hospital accedió a mostrarnos el edificio.
La idea del gobierno, compartida por Altesor, es transformar el hospital en un centro de primer nivel, sobre todo para los habitantes del zonal 12, donde está ubicado.
En el primer piso, y en el pabellón más nuevo, se instalará la tan promocionada Clínica Oftalmológica, que viene incentivando el gobierno nacional, con el apoyo de Cuba. Será la referencia oftalmológica para nuestro país y la región. Aseguran que estará pronta lo más rápido posible, porque el gobierno tiene especial interés en el proyecto.
Un hospital selvático
Lo primero que el director hizo fue una recorrida por afuera de la institución. «Esto es una selva», cuestionamos al salir. «¿Esto le parece una selva?», respondió Altesor. Los jóvenes de «Trabajo Por Uruguay» vienen realizando en el Saint Bois un trabajo de limpieza. «Hasta acá llegaba la selva», dijo, mostrando un sector que hoy luce prolijo y limpio. Desde el segundo y renovado piso, esto que parece una verdadera selva tiene una tranquilidad envidiable para cualquier otro hospital que conviva con el vértigo «citadino».
Las nuevas salas de internación (de dos y cuatro camas) todavía huelen a pintura y están muy bien equipadas, con buen gusto, e incluso tienen baños para discapacitados. Un contraste casi violento con otras partes del hospital que tienen los techos agujereados, como la cocina. Los proyectos son trasladar esta, el lavadero y el laboratorio al subsuelo del centro de salud.
Entre la selva y los asentamientos
«Nosotros valoramos lo que se está haciendo para mejorar el hospital», dijo Elvia Espínola, una de las usuarias consultada por LA REPUBLICA. Entre el trabajo de mejoras se incluye el refuerzo de la seguridad en las 47 hectáreas que ocupa el predio del Saint Bois. Altesor explicó que años antes de asumir «venían y se llevaban las cosas a bandadas».
Alrededor del Saint Bois se ubican cerca de 40 asentamientos. «Ellos se vienen a atender acá en referencia a los habitantes del asentamiento hay que hacerles entender que es mejor que tengan un hospital completo a que lo tengan de a pedazos», dijo Altesor. Si bien la frondosa selva es un problema, el Saint Bois cuenta con un sistema de iluminación y un servicio 222, además de la guardia privada, para evitar robos o que se utilice el predio como escondite.
Un cambio cultural
«Debemos intentar que los usuarios se comprometan con el hospital; es un problema social. Durante mucho tiempo la sociedad fue expulsada y se le negó todo tipo de participación. Revertir eso lleva cambios culturales que demoran», indicó el director.
Altesor dijo que para hablar sobre estos temas se reúnen con la gente que habitualmente va al hospital, e intentan que pasen a ser sus integrantes. «Creemos que es muy interesante, sobre todo si los que participan lo hacen tomando las cosas como propias, no simplemente como alguien que usa los servicios», afirmó el médico.
Para el director hace falta sobre todo la «presión social» de los usuarios para que todos cuiden el hospital. «Si yo en vez de tener gente contratada especialmente para seguridad, tengo a las 120.000 personas cuidando el hospital, todo es diferente», indicó Altesor.
Demoras en los números
El médico se muestra comprometido con su trabajo, y así lo demuestran los dichos de los funcionarios. «El Saint Bois estaba por cerrar», repiten todos, desde usuarios a funcionarios y directores. Además de intentar refaccionar la estructura edilicia, el compromiso de esta dirección es la de mejorar el servicio.
«El único problema que tenemos es el de sacar los números», dijo Elvia, quien esperaba la atención para su hija embarazada. En cambio, Altesor dijo que no tienen «grandes problemas con la entrega de números», y aseguró que, como máximo, una persona se puede ir atendida a las 18.00 horas.
Falta personal
Al problema de la entrega de los números se suma la falta de personal, algo que no es exclusivo del Saint Bois. Alrededor de 500 funcionarios trabajan allí. La última incorporación de personal al hospital fueron 28 enfermeras y 8 nurses, pero faltarían 100 funcionarios más para cubrir todos los cupos necesarios.
Caterina, con sus 17 años, esperaba en la cola para sacar número. «Quiero saber si estoy embarazada», dijo. Uno de los reclamos y promesas de esta dirección es consolidar una buena sala de maternidad. Caterina, algo ansiosa, dijo que desde que tenía memoria se atendía en el Saint Bois. «Para los vecinos es una gran ayuda que mantengamos abierto el hospital, y si lo mejoramos mejor», explicó Altesor.
Coordinación para mejorar
El Saint Bois es un hospital de primer y segundo nivel, punto clave de la reforma de la salud. Se prioriza la atención primaria y la prevención de enfermedades. «En un país que se plantea co
mo productivo, no puede ser que la gente no esté sana», indicó el director.
Actualmente, el hospital está coordinando actividades en salud con las policlínicas y con los sectores privados. «Se plantea que un 5% de las cápitas van a llegar por cumplimiento de programas o metas por región. Eso implica que vamos a tener que hacer bien los deberes nosotros y los privados», afirmó el director.
El hospital está coordinando con Cudam, Casmu, Círculo Católico y las empresas de móviles de emergencia que tienen sucursales en esa zona de Montevideo. Pero el trabajo fundamental se realiza con la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) y con las policlínicas privadas de usuarios, a las que asisten con recursos materiales o profesionales (médicos). También se realizan charlas en conjunto con la IMM y con los privados. Por ejemplo, se hicieron trabajos con respecto al dengue y la violencia doméstica.
El hospital tiene proyectado aprovechar la gran cantidad de hectáreas improductivas con la implementación de huertas.
Lo producido iría al hospital y a la comunidad, y los excedentes al resto de Salud Pública. *
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