Movilización
Según Huxley, para resolver problemas en las civilizaciones desarrolladas conviene, a veces, descifrar hábitos de culturas primitivas. Por ejemplo, religiones arcaicas que mediante la salmodia, la danza y el gesto logran la revelación, superando sus tensiones e incomprensión.
En el Frente Amplio ha aparecido una intensa inquietud por la falta de movilización en respaldo del gobierno.
Pero la fuerza política es una cosa y el gobierno otra. ¿Este es el gobierno de una fuerza política llamada Frente Amplio? Sí y no. Sí, porque ese gobierno nació de esa fuerza política y la representa; y no, porque un gobierno debe ser también de todos. Quien no advierta el matiz, quizás sutil pero al fin esencial, no entenderá del todo lo que está ocurriendo.
Los voceros del gobierno entre indefinidos y arbitrarios no pueden hablar por la fuerza política.
¿Y los voceros de ésta? ¿No estará ahí el problema, en un Frente Amplio que carece de persuasión y de prácticas que conmuevan a los militantes?
No es la única inquietud; esa falta de movilización, se ha dicho, «afecta a la democracia participativa». Un aserto que parte de otra confusión: asimilar crecimiento electoral a crecimiento de la militancia.
Primero, la verdadera democracia participativa se logra descentralizando el poder, y esa es una tarea que corresponde al gobierno, aunque bienvenido sea el impulso que la fuerza política dé en esa dirección. Segundo, la fuerza política puede comprometer más al gobierno en la búsqueda de ese objetivo si resuelve, antes, sus propios problemas de participación democrática.
No es tan complicado. En todo caso, sólo hay que darse cuenta de que aquí sí, porque no se trata de matemáticas, el orden de los factores puede alterar el resultado.
En fin. La preocupación amanecida es muy sana. Quizás para alcanzar los resultados a que se aspira haga falta ampliar y enriquecer el análisis lógico.
O, de lo contrario, cultivar la salmodia, al canto y al gesto. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad