Tiene la Palabra

Romance a Rosa Luna

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

¿Qué quedó del Conventillo,

el Medio Mundo, señor?

¿Por qué la piqueta vino

a demoler tanto amor?

Son preguntas que han quedado

ardiendo en el corazón

de un pueblo carnavalero

que no encuentra explicación.

«Caserón de chocolate»,

cuna de penas y amor,

allí nació Rosa Luna,

con el candombe nació.

Las Llamadas fueron eco

en el chas chas del tambor

con el repique y el piano

y el chico, ¡borocotó!

Barrio Palermo emblemático

otrora la conjunción

del ancestral sentimiento

de una raza y su dolor.

Rosa Luna, piel de ébano,

el ícono de pasión

de exuberante figura

y de sensual contorsión.

Tus memorias dicen todo,

sin maquillaje tu voz;

mujer sensible aprendiste

a ser madre y bendición

en la caricia sin mácula

que a Rulito perfumó.

Las Llamadas hoy te buscan

en su acento evocador

y el gramillero y la mama

y el escobero, ¡que no!

al repique de tambores

«sin tanga y sin tongo» son

el sentimiento hecho carne

de tu presencia lección.

MARTA TORRES JORAJURIA (URUGUAYA)

 

Interpelación sin memoria

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Fue la realizada el pasado 5 de setiembre al ministro de Economía, Cr. Danilo Astori, por la oposición en la Cámara Alta. Asunto: Ley 18.083; implantación del Impuesto a las Personas Físicas (IRPF). Vigencia: 1º/07/07.

Tuvo encendidas críticas al puntual impuesto, con incidencia en el alza de precio de los productos de la canasta familiar, planteándole al ministro y al Estado disminuir gastos, porque son muchos y se está gastando mal, además de una falta de transparencia y que en tiempo de bonanza el Estado debe disponer medidas cautelares, de reserva de colchones, ante eventuales imprevistos, que pueden porvenir de las coyunturas regionales o Internacionales. Doce horas de confrontación, de luchas intestinas parlamentarias, de metodologías filosóficas e ideológicas, sin costo político.

Quisiera pensar, que lejos han quedado los acuciantes martirios infringidos a los asalariados cañeros de Bella Unión, agregado a su precoz vejez, 25.04.1962, razón de ser del incipiente nacimiento de movimientos levantados en armas contra instituciones legítimas, que derivó en el macabro horroroso sangrado entre hermanos, en vidas y bienes, de lo que, bastante responsabilidad le asiste a la alta política, que respondiendo a oscuras causas y mezquinos intereses un 15.04.1972, promulga el Decreto Ley, de estado de situación de guerra interno, sin causa que lo ameritara. Las abominables 61 vidas perdidas; 5 civiles, efectivos policiales y militares, 31, e integrantes de grupos armados 25, se produjo en el largo período de casi 10 años: 05.06.1962-15.04.1972, que en 3 millones de habitantes, arroja: seis vidas punto cero uno por año, o sea, cero punto cinco (0.50) por mes, y por lo tanto, área específica de la tutela de los derechos en vidas y bienes del individuo, que corresponde al Instituto Policial, al que la alta política, pese a las puntuales e ilevantables advertencias que le hizo llegar en tiempo y forma, siempre le dio la espada, pretendiendo incluso, ridiculizar aquellas graves denuncias, que Inteligencia Policial les hizo llegar.

La alta política se encuentra en el debe con la sociedad. Atesora verdades adormecidas, hermanadas monolíticamente con una inequívoca injerencia de los gobiernos de los EEUU en los actos de esta Nación soberana, en los hechos y antecedentes que provocaron el horroroso luctuoso reciente sangrado en vidas y bienes que la alta política después en 1985, pactos velados mediante, pretendió quedaran laudados mediante leyes. Así de grave.

Cuando hoy se plantea la necesidad de transparencia en Políticas de Estado, a la mayoría del soberano le provoca la reflexión: ¿qué transparencia mínima, trasladó a la sociedad, las administraciones de gobierno, durante el largo período de 1945 al 28.02.2005?

¿Cómo se explica, que en 1945, siendo una nación rica y acreedora de las hoy, principales potencias del mundo, siempre lo fue para unos pocos, en un literal perjuicio para el 75% de los pobladores? ¿Prueba? Sencillo. Una deuda

externa al 28.02.2005 de 13 mil millones de dólares, que le trasladan y le infringen al recién nacido, la obligación de honrar el cumplimiento de una deuda de 4 mil dólares, que mal pudo haber solicitado y mucho menos usufructuado. Cuando se pretende aconsejar –plantear–, la necesidad de medidas cautelares de «colchones» de reserva, en tiempo de bonanza, cosa que está muy bien, pero que al Soberano le asiste todo el derecho de responder: qué razones hubo para no prever la crisis de junio de 2002, que se tuvo que recurrir rápidamente a préstamos del FMI, por un mil quinientos veinticinco millones de dólares (U$S 1.525.000.000) para taponear las perforaciones materializadas por «banqueros» delincuentes, que evitaran que este país ingresara en un potencial riesgo de extinción como nación misma?

Tampoco se explica cómo es que con esa criminal deuda externa, el 1º de marzo de 2005, se entregara el gobierno, con un 55% de su población en niveles de pobreza, un 15% de desocupación, un 8% (240 mil compatriotas) en literales niveles de indigencia, de los que muchos se encontraban indocumentados.

¿O qué explicación tiene la alta política hacia para el Soberano, que en 1946, las colectividades políticas de izquierda eran representadas en cada una de nuestras Cámaras Parlamentarias, por un sólo representante y resulta que hoy, ejercen soberanamente, el Gobierno Nacional, con mayoría absoluta y legítima?

Pongamos los hechos y antecedentes de nuestras historia reciente, en su justo lugar, grado y prelación, y de aquí al mañana, practicar el arte de hacer política, con la verdad, la única que le permitirá al operador político, transformarla, en el arte de lo posible.

Así lo observa el autor de esta nota, desde su óptica, porque su contenido responde en cierta medida como un mensaje de reflexión a los puntuales temas tratados en la interpelación a que aludo.

Por último, mi humilde sano mensaje al actual gobierno soberano, que no pierda la esencia por al cual la mayoría de la ciudadanía apostó por un cambio; el deseado como necesario equilibrio de justicia social, que ese 75% espera desde hace décadas.

HEBERT AUDE MARTINEZ

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