La escritora y la corista

Martha era una mujer generosa y tenía predilección por los niños. Su vocación social la hizo acercarse a los chicos del barrio. Los reunía y, de su propio bolsillo y pidiendo colaboración en la zona, les ofrecía comida y valores. Con ellos armó un coro que cantaba en el living de su casa, dirigido por el maestro Volonté.

Martha también tenía vocación literaria. Su sobrina Florencia la recuerda en su casa, escribiendo poemas. Además, dio vida a una creación poco conocida: una Biblia para niños, en verso e ilustrada, en que «explicaba su visión de Dios con dibujos», cuenta Florencia Gularte.*

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje