"Vivió en la alegría y murió de tristeza"
Florencia Gularte recuerda a su tía como una mujer alegre y familiera. Sus cumpleaños se llenaban de amigos, y Martha hacía comida de olla para agasajarlos. «Te podía decir cualquier barbaridad y uno se reía igual», dice Florencia.
Cuando habla de su tía, la también vedette rememora que Martha una mujer que adoraba sentirse bella iba al almacén de tacos, luego de cumplir los ochenta. «Teníamos que ayudarla para que llegara», relata. Florencia destaca, más allá de su «impresionante talento», que Martha «dedicó su vida a su gente y su cultura, y por eso no terminó tranquila económicamente». Para permanecer entre sus seres queridos, llegó a despreciar hasta Hollywood (ver nota principal).
Martha fue activa y enérgica, hasta que su hijo Jorginho, en un suceso que nunca logró aclararse, sufrió severos daños neurológicos de los que no podrá recobrarse. «Estuvo bien hasta que se dio cuenta de que Jorge no se recuperaría. Ese día se empezó a morir. Terminó con 40 kilos. Lo peor de todo es que vivía en la agonía, porque nadie sabía qué le había pasado a su hijo. Martha vivió dando alegría, pero murió de tristeza». *
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