Las novedades de los gobiernos progresistas de América del Sur

El 27 y 28 de setiembre participamos en Santiago de Chile de un relevante seminario sobre Políticas para el Desarrollo Inclusivo y la Cohesión Social organizado por la Fundación Chile 21 (1). Uno de sus principales objetivos consistió en analizar las políticas alternativas que derivan de la presencia de gobiernos progresistas en la región en una etapa de posneoliberalismo, con la presencia de destacadas personalidades internacionales y regionales. En esta nota intentaremos presentar los elementos más destacados del seminario.

1.- La evolución económica de los últimos cuatro años ha sido muy favorable como consecuencia de los altos precios internacionales de los productos de exportación que derivan del fuerte crecimiento de economías emergentes como China e India. Durante el seminario, surgieron interrogantes sobre la permanencia o no de estos elevados precios internacionales de las materias primas y alimentos, o si se trata de un fenómeno estrictamente coyuntural.

2.- La presencia del socialista francés Dominique Strauss-Kahn ­quien, al momento de la reunión era designado como nuevo director gerente del FMI­ fue considerada como muy positiva. En su exposición destacó que el pasaje del capitalismo industrial al financiero generó mayores desigualdades. Puso mucho énfasis en la necesidad de aplicar el artículo primero del estatuto de creación del FMI, que marca como centrales los objetivos de crecimiento y empleo garantizados por la estabilidad financiera. También subrayó la necesidad de atender las desigualdades desde su origen, desde el nacimiento de los niños, con acciones renovadas del Estado. En este sentido Ricardo Ffrench Davis señaló que un Estado débil y neutro genera mayores desigualdades. José Antonio Ocampo mostró que el 70% de las desigualdades provienen de las diferencias de ingreso por habitante entre los países y el 30% restante de problemas internos de cada país. A su vez marcó una nueva agenda para el futuro del FMI a través de la regulación financiera internacional, una coordinación macroeconómica global y la necesidad de un seguro colectivo para enfrentar las crisis como parte de una nueva arquitectura financiera internacional.

3.- Los gobiernos progresistas de América del Sur han demostrado fehacientemente los errores de los pronósticos de la derecha, cuando planteaban los peligros sobre la democracia y la estabilidad financiera. Los principios democráticos se mantienen con toda vigencia y no ocurrió ningún tipo de caos financiero. La inflación se mantiene en un dígito, hay entradas de capitales ­y no fuga de capitales­ y no sucedieron crisis financiera de ningún tipo. Existe crecimiento económico pero se mantienen elevadas desigualdades. El caso de Chile es muy significativo porque la Concertación lleva 17 años en el gobierno. La presidenta de ese país, Michelle Bachelet, realizó una brillante exposición, profunda, con mucha fuerza y convicción, marcando la necesidad de mayores esfuerzos para atender los derechos sociales de los chilenos. El profesor Osvaldo Sunkel y el senador socialista Carlos Ominami marcaron con mucho énfasis las desigualdades. Este último remarcó el dinamismo económico pero lo injusto del modelo, que pasó el examen frente a los empresarios y a los organismos financieros internacionales. Ahora tendrá que pasar el examen frente a la sociedad chilena desde donde surgen protestas y disconformidades.

4.- José Antonio Ocampo planteó sus preocupaciones sobre la cantidad y calidad de las novedades que presentan las políticas económicas de los gobiernos progresistas. De las opciones alternativas o heterodoxas se destacaron: la política cambiaria del gobierno de Argentina con énfasis en la atención de la competitividad y la protección de la producción interna; la política fiscal anticíclica del gobierno de Chile favorecida por los elevados precios internacionales del cobre; el gran aumento de las reservas internacionales facilitadas por los altos precios de los productos de exportación y la autonomía con respecto al FMI, y los avances de los programas sociales para atender los sectores más desfavorecidos que no son de exclusividad de los gobiernos progresistas.

En esencia no hay muchas novedades, aunque el esfuerzo de Bolivia por atender las desigualdades políticas, económicas y sociales de carácter étnico constituye una verdadera revolución. De aquí surge, en cierta medida, la debilidad del pensamiento progresista en el campo internacional después de la caída de la URSS y la crisis de la socialdemocracia europea. Ello deriva, como lo marcó Marco Aurelio García de Brasil, que en muchas ocasiones las demandas y expectativas sociales superan la capacidad de los gobiernos para resolverlas. Consideramos que es imprescindible una reflexión más profunda sobre la falta de proyectos nacionales, de proyecto país, que en lo económico signifique decidir internamente sobre la futura estructura productiva, con lineamientos estratégicos muy flexibles para atender la competitividad y el empleo. En última instancia se ha perdido pensamiento propio, ya no aparecen economistas como Prebisch y Furtado sino que existen en la región universidades con bajo nivel de investigación y creatividad. En buena medida, salvo casos aislados, la política económica de corto plazo sigue manteniendo los principales rasgos de la ortodoxia económica, con más énfasis en lo financiero que en lo productivo donde, salvo el caso de la presentación del ministro de Economía de Argentina, Miguel Peirano, las políticas productivas brillaron por su ausencia.

5.- De esta rica reunión, con personalidades de elevada capacidad y experiencia, surgen una serie de desafíos impostergables para los gobiernos progresistas de la región entre los que se destacan:

a) La necesidad de alcanzar modelos de desarrollo con mayor igualdad que la lograda en esta etapa;

b) La necesidad de proyectos nacionales de mediano plazo que, incluso, puedan transformarse en proyectos regionales que ayuden al proceso de integración regional. La conformación de la estructura productiva no puede quedar siendo determinada por las relaciones comerciales internacionales ni por las condicionalidades de los organismos financieros internacionales;

c) La necesidad de diversificación del origen de las exportaciones para aumentar el valor agregado de las mismas y, sobre todo, incorporar mayor contenido tecnológico;

d) La necesidad de atender la heterogeneidad productiva y estructural con estímulos a las inversiones en los sectores de más bajos niveles de productividad;

e) Políticas macroeconómicas para el crecimiento y no solo para la estabilidad y el orden financiero;

f) Avances imprescindibles de la innovación en el campo productivo;

g) Combinar las lógicas del mercado y del Estado. Tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario;

h) Necesidad de políticas activas, sectoriales y selectivas para atender el desempleo de los jóvenes y las mujeres, el subempleo, la precariedad y la informalidad;

i) Avanzar en políticas de cohesión social conociendo las restricciones fiscales y la necesidad de combinar políticas focalizadas con políticas universales. Importa destacar que el ministro de Planificación de Bolivia no aceptaba la expresión de inclusión social porque en la misma no cabrían las grandes mayorías históricamente desplazadas. Sin duda se abre un abanico muy amplio en el campo de las políticas sociales universales, solidarias y eficientes atendiendo a los derechos de los ciudadanos;

j) Imprescindible la reforma del Estado y de la propia administración pública y una mayor cooperación y acuerdos entre el sector público y el privado;

k) Necesidad de que la economía esté al servicio de la política, como lo planteó Carlos «Chacho» Alvarez;

l) Necesidad de retomar el tema de la propiedad en general, que es un gran déficit del pensamiento de la izquierda e inclusive el de las rentas originadas por los recursos naturales actualmen
te muy valorizados. *

(*) Senador, economista

(1) Seminario Internacional «Políticas para el desarrollo inclusivo y la cohesión social». Panel: «Experiencias de política económica heterodoxa». Expositores: Alberto Couriel (senador de Uruguay), Miguel Peirano (ministro de Economía de Argentina), Gabriel Loza (ministro de Planificación de Bolivia) y Andrés Velasco (ministro de Hacienda de Chile). Fundación Chile 21. 28 y 29 de setiembre de 2007, Santiago de Chile.

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