Aplicarán en cárceles el programa de alfabetización cubano a partir de 2008
No bastaba con asegurar el éxito de antemano, sino que se tuvo que recurrir a los datos fríos, precisos y concretos de la experiencia para demostrarlo. En otros países del continente se venía aplicando de forma exitosa, y aunque algunos dudaban de la efectividad del plan, no hubo mayores quejas que la de la procedencia de la idea.
Quien acudió a la entrega de diplomas en cualquiera de los puntos de nuestro país donde se aplicó el plan importado de Cuba entenderá que las gráficas, por más precisas y coloridas que sean, poco pueden describir el momento en el que, por ejemplo, una señora alta, embarazada y con voz temblorosa leía por primera vez una carta en público. Eso fue en el barrio Borro, una zona que demostró que podía ser noticia en las páginas de los diarios dedicadas a los hechos más importantes de nuestra educación, para dejar la sección policial, a la que suele verse relegada.
El programa de alfabetización cubano «Yo sí puedo», que aquí se llamó «En el País de Varela: Yo sí puedo» como para tener siempre presente al reformador de la escuela pública logró satisfacer a las autoridades, pero sobre todas las cosas logró enseñarle a leer y escribir a 132 uruguayos adultos.
LA REPUBLICA ya anunciaba el 2 de agosto pasado la generalización del programa, luego del éxito de la primera y experimental etapa. Ahora, se confirmó que el próximo año el plan de alfabetización que llevan adelante las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) se aplicará también en las cárceles uruguayas.
A partir de 2008
El director de educación de jóvenes y adultos de la ANEP, Felipe Machín, le dijo ayer a LA REPUBLICA que a partir del próximo año el programa de alfabetización «En el país de Varela: Yo sí Puedo» se implementaría en todas las cárceles del país. Uno de los escollos a superar es la distribución de las personas que son analfabetas en nuestras cárceles. «El problema en el Comcar es que hay mucha gente analfabeta, pero está distribuida en varios módulos», afirmó Machín.
Las cárceles uruguayas albergaban a enero de este año a 7.234 personas (3.002 en Montevideo y 4.232 en el resto del país). Estos datos relevados en un censo que se presentó este año reveló que de los presos que fueron censados (sólo quedó sin entrevistar un 20% de los privados de libertad) un 62% tiene entre 18 y 29 años de edad. «Sorprende particularmente que la mayoría de los presos sean personas jóvenes», lamentó Machín. Por otra parte, el 40% de estos jóvenes no completó la educación primaria. Un 4% de los reclusos es analfabeto, destacó Machín.
Según el jerarca, el plan de alfabetización «es un derecho para todos, inclusive para los presos». Machín no deja de destacar la labor que su área viene realizando en las cárceles. «Ahora estamos enseñando ajedrez. A mí me gusta mucho, y considero que es una actividad recreativa que permite el aprendizaje», consideró el jerarca. Ahora, con el plan de alfabetización aplicado a las cárceles, se pretende avanzar en el plan del gobierno sobre la humanización del sistema carcelario.
«Yo sí puedo», segunda etapa
Actualmente, más de 4.000 personas se inscribieron en los cursos que se ofrecen en el marco de este programa de alfabetización. «Esperamos hasta 10.000 personas», destacó Machín, que espera llenar los cupos.
El 24 de setiembre comenzó con gran concurrencia el período de inscripción para los cursos de cuatro meses que benefician a aquellas personas que forman parte del Plan de Emergencia que no tengan tercer año de escuela completo. «Un alumno puede llegar a tener segundo completo pero es tomado como analfabeto», explicó Machín. Para este período (post prueba piloto), se contará con 225 docentes distribuidos en todo el país. «Vamos a generalizarlo a lugares muy olvidados», dijo Machín.
Los cursos continuarán hasta el 24 de enero y se espera contar con una mayor presencia de los usuarios de los planes de ayuda social del Mides. Para desarrollar los cursos hace falta tener televisores, DVD (como accesorio de enseñanza), maestros y alumnos interesados en aprender.
En la experiencia piloto más de un 80% de los inscritos completaron exitosamente el plan. *
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