Entre ustedes y nosotros
Pasadas las nueve de la mañana llegamos al mercado y, por la inmensidad del lugar y la cantidad de puestos, no sabíamos por dónde comenzar. A esa hora no había mucho movimiento, sólo unas pocas personas preguntando precios.
Nuestro principal temor era que los comerciantes fueran hostiles ante nuestra presencia, pero felizmente nos recibieron con amabilidad y muy «buena onda». Casi todos los puesteros nos dijeron que varios precios habían bajando en los últimos días, pero la opinión de algunos pocos clientes que había a esa hora nos hizo dudar de esa afirmación.
Nos sorprendió gratamente la seguridad y el aspecto del Mercado, sobre todo tenienido en cuenta la mala imagen que tiene entre muchos uruguayos. *
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