"La violencia doméstica es bien democrática"
Días atrás, se cumplieron seis meses de la trágica muerte de Giovanna Olivera, una joven de 34 años, madre de tres hijos, que fue asesinada por su ex pareja de varias puñaladas. Por su dramatismo, el caso se convirtió rápidamente en una de esas historias emblemáticas que describen la violencia doméstica, pero rápidamente fue cayendo en el olvido.
Estadísticamente, cada nueve días muere una mujer víctima de la violencia doméstica. A ese drama son arrastrados sus hijos y otros integrantes de esa familia, que muchas veces termina desmembrada y repitiendo esa historia casi inevitablemente.
Muchos de esos casos llegan a conocimiento de la Justicia, pero un gran número ni siquiera traspasa la barrera del zaguán de esa casa donde la mujer y los niños agredidos continúan viviendo, atados en muchos casos a las limitaciones económicas.
La asistente social Leonor Malosetti afirmó, en diálogo con LA REPUBLICA, que en este problema inciden diferentes factores, y hay «toda una sociedad que está enferma». «Después de la dictadura se corrieron los valores, a nivel macro y micro», aseveró. Esto no escapa a la familia y no es privativo de un solo sector social.
Bien democrática
«La violencia doméstica es bien democrática; lo que pasa que las capas altas tienen más poder como para ocultarla», dijo Malosetti, quien discrepó con la visión frecuente que de que el alcohol es el desencadenante de estos hechos violentos. «Creo que más influye cómo una persona fue educada, cómo fue su familia, qué articulaciones sociales hubo para tratar de que saliera de ese problema. Si estas no se dieron, muy probablemente va a ser un golpeador. Pero también tenemos gente que fue golpeada y dice: ‘Yo a mis hijos no los toco, ni aunque me maten'», explicó la especialista.
En su opinión, el alcohol es sólo un agregado. «¿Por qué una persona alcoholizada no va a pegarle al comisario?», se preguntó. «Hay problemas de poder, que es desigual entre hombres y mujeres, padres e hijos, o adultos y ancianos».
Un hijo que asiste a escenas de violencia doméstica forma una visión de pareja en la que el hombre puede agredir, y aprovechar una relación desigual, en la que juega el poder físico.
«Me criaron a palos»
En tanto, la psicóloga Ana Inés Bentancor, al trazar un perfil del hombre violento, lo describió como «sicológicamente inseguro», una persona que «a simple vista muchas veces aparenta ser muy seguro, y otras veces es un desgraciado ante la gente. En la casa es otra historia. Se desquita con los que quiere». Al igual que la asistente social, Bentancor subrayó que muchos golpeadores «son hijos de golpeadores, y tuvieron ese modelo justificatorio para golpear, el único que conocen». Si bien el medio condiciona, «no todos los que se crían en un ambiente violento van a ser violentos». No obstante, como ocurre con los hijos de alcohólicos, suelen repetir la historia.
Según la psicóloga, los golpeadores suelen decir «a mí me criaron a palos y salí bien», como si esa formación hubiese sido una honra.
«Sos bobo»
En comunidades pequeñas, como las del interior del departamento, donde todos se conocen, es mucho más complicado vencer los prejuicios y los miedos y denunciar estos casos. En la ciudad de Cardona, la tercera del departamento, apenas hay una funcionaria femenina desempeñando funciones en la Seccional 11ª. El oficial Mario González, encargado de dicha seccional, reconoció a los colegas del periódico «Centenario» que en Cardona los casos de violencia doméstica son más frecuentes de lo que habitualmente se cree.
La asistente social Leonor Malosetti relató dos casos registrados en esa ciudad que pintan dramáticamente la cruda realidad que se vive. La profesional, que desempeña funciones en esa ciudad, recordó un caso de Florencio Sánchez (ciudad contigua a Cardona y separada apenas por las vías del ferrocarril). La señora agredida denunció la situación y se quedó fuera de la comisaría cuando su pareja entró. El policía que lo atendió, sin ningún pudor ni reparo, le aconsejó al agresor: «Pero vos sos bobo. ¿Por qué le pegás a tu mujer delante de tus hijos? Primero sacás a tus hijos y después le pegás».
Malosetti llamó a la Jefatura de Colonia y contó el suceso. El policía fue trasladado, pero no degradado.
¿Qué está pasando con los adultos?
El segundo caso relatado por Malosetti refleja otro aspecto del problema: la indiferencia hacia el dolor de las víctimas. Manifestó que, últimamente, en Cardona se está registrando el fenómeno de que no son los adultos quienes denuncian estos casos de violencia, sino los niños. Poco tiempo atrás, una niña de seis años llegó para denunciar que su padrastro quería violar a su hermana. «¿Qué está pasando con los adultos? ¿Qué está pasando con nosotros, que no podemos enfrentar la violencia hacia nuestros hijos, en un país donde faltan niños?», se preguntó asombrada la profesional. *
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