La Justicia obligó a dos anestesistas a seguir trabajando en un hospital
El profesor argentino Carlos Fuentealba se operó de urgencia. Si su caso no hubiera sido urgente, su intervención quirúrgica no habría tenido lugar. En Neuquén hay 700 pacientes a la espera de operarse y se estima que 300 médicos han abandonado el sistema de salud pública. Sin embargo, el problema abarca a todo el país, según informó el diario Clarín.
Diferencias que enferman
La diferencia entre los sueldos de la actividad privada y los de la pública definen las causas de esta situación. En Argentina, un anestesista gana en la esfera pública 6.400 pesos argentinos incluidas las guardias (alrededor de 51.200 pesos uruguayos). Los centros de salud privados pagan más del doble, alrededor de 15.000 pesos argentinos (unos 120.000 pesos uruguayos).
En Uruguay, la última propuesta del Ministerio de Salud Pública (MSP) para completar los cargos que dejarían los anestesistas renunciantes en el Hospital Pereira Rossell es de 41.616 pesos uruguayos, incluidas las guardias. Los anestesistas consideran que esa cifra es insuficiente y denigrante para su «dignidad médica», al decir del doctor José Vera, presidente de la Sociedad de Anestesiología del Uruguay (SAU).
Una escasez que enferma
La escasez de estos especialistas en los hospitales públicos de Neuquén es preocupante. Por ejemplo, en el principal hospital quedan cuatro anestesistas.
Frente a este panorama, la Asociación de Anestesiología de Neuquén propuso a las autoridades de la salud provinciales trabajar gratis para reducir las listas de espera en los hospitales. Cerca de 20 profesionales de la salud privada donarían su tiempo libre para cumplir con ese objetivo.
La organización Defensora del Niño y el Adolescente presentó un recurso de amparo ante la Justicia para detener la renuncia de dos anestesistas que se desempeñan en el hospital central de Neuquén. Su ausencia dejaría al centro de salud al borde del colapso.
La vida antes que el dinero
La Justicia les dio la razón, pero obligó al gobierno provincial a buscar reemplazantes dentro de los próximos seis meses. Entonces, podrán abandonar su cargo.
El fallo de la jueza de Familia María Vasvari priorizó el derecho a la salud y a la vida de la población por encima de la libertad de trabajo. «La preservación del derecho a la salud y la vida de la población sometida a la atención pública a través del hospital (…) sólo puede abordarse impidiendo la desafectación de los profesionales», explica el documento.
El ministro de Salud de esta provincia argentina, Fernando Gore, dijo que la falta de recursos humanos no sólo es un tema de sueldos, sino también de la resistencia de varias organizaciones profesionales a formar nuevos anestesistas.
En Buenos Aires, por ejemplo, se intimó a la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación porteña a formar 50 anestesistas en los próximos cinco años.
Uno de los anestesistas al que no dejaron renunciar, Eber Escudero, dijo a Radio 10 de Argentina:»No quiero tener problemas con los enfermos ni con los familiares, pero yo me quiero ir. El problema no es sólo que me voy yo, sino que en el hospital no hay nada: ni anestesistas, ni médicos, ni enfermeros». *
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