Teletrabajo: "Irte del país sin moverte de Uruguay"
El crecimiento de las zonas francas en nuestro país es un ejemplo de los servicios que se han desarrollado gracias a Internet. Telefonistas uruguayos reciben llamadas de ciudadanos europeos o de cualquier continente. Las grandes firmas muchas veces exigen a sus empleados no sólo saber hablar varios idiomas, sino hasta que simulen que están en el país donde se realizó la llamada, y no a diez horas de avión. Pero en Uruguay, las ventajas de trabajar a través de la computadora todavía son desconocidas por muchas personas.
Gabriel Chevalier, director de la Unidad Pymes de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) dijo que en nuestro país existe una «brecha digital» importante. Muchos emprendedores que se encuentran entre los 30 y los 45 años «utilizan la web como un elemento adicional y no como un elemento central, como en realidad tendría que ocurrir», explicó.
Reafirmando esta idea, Julio Faget, director de la Universidad Virtual Latinoamericana (UVL), comentó que «existe gran desconocimiento de las herramientas tecnológicas» y, al mismo tiempo, «a la gurisada no le cayó la ficha de que a través de Internet pueden generar su propio negocio». De esta forma se puede dejar a un lado la idea de emigrar para conseguir trabajo, «porque podés irte del país sin moverte de Uruguay», manifestó Faget. Eso sí, siempre y cuando «consideres la computadora no como un fin y sino como un medio laboral».
Comercio electrónico y teletrabajo
Desde el lunes 10 de setiembre hasta hoy la Unidad Pymes de la IMM organizó el «Segundo seminario Taller de Comercio Electrónico y Teletrabajo», enmarcado en las actividades de invierno de la división. En el encuentro participaron integrantes de pequeñas y medianas empresas y público en general, con la inquietud de aprender más sobre la funcionalidad del ordenador. El taller se centró en la aplicación de las nuevas tecnologías para el desarrollo del comercio a nivel de micro y macro empresas. Faget, docente y coordinador del taller, hizo hincapié en la necesidad de ser creativos, además de saber utilizar la computadora. «Si agregás un poco de creatividad, Internet puede transformarse en tu principal fuente de trabajo», afirmó.
Tiempo de dedicación
Aunque cualquiera puede suponer que teletrabajo es sinónimo de plata fácil con pocas horas de trabajo, «la cantidad de tiempo invertido» y la remuneración económica «es relativa», explicó Juan Carballo a LA REPUBLICA. Durante dos años, Carballo diseñó imágenes en 3D y proyectos de arquitectura para estudios de varias partes del mundo. Las experiencias fueron muy diversas.
«A veces te avisaban a última hora que necesitaban cuatro diseños para el martes, entonces te pasabas todo el fin de semana sin dormir, pero ese día terminaba tu trabajo», explicó. Pero otros clientes lo «tenían todo el mes laburando por el mismo precio», agregó, para destacar la diferencia entre ellos. Una empresa canadiense pagó a Carballo 400 dólares por un laburo que le llevó media hora de trabajo. Sin embargo, un cliente norteamericano lo contrató para un diseño que costó la mitad de dinero. Sin embargo, durante varios días tuvo que estar pendiente del cliente, que no paraba de pedir modificaciones al proyecto inicial.
«Hay mucho caudal económico, pero no te vas a hacer millonario», comentó Carballo. «Eso sí, podés empezar ganando poco y después los ingresos van aumentando». Pero el teletrabajo tiene sus inconvenientes. «Te obligan a estar todo el tiempo conectado y tratan de localizarte a cada rato», dijo, y agregó: «Es medio enfermante; es como tener un almacén de barrio: tocan la puerta a cualquier hora del día para pedir un pan». Sin embargo, los empresarios valoran el esfuerzo, y «se dan cuenta de cuando estás rindiendo del otro lado de la computadora», destacó Carballo. El continuo contacto también genera vínculos entre los clientes y sus proveedores. «Con algunos clientes mantenés una relación personal. Trabajé dos años con uno, y al final el loco me terminó mostrando las fotos de sus hijos y yo de los míos», relató.
Pro y contra
Pero trabajar para empresas extranjeras no siempre conlleva un sueldo internacional. Muchos empresarios tienen clientes estables desde hace años y, al momento de contratar personal nuevo, la hora se paga en pesos y es similar a otras empresas. Julia es arquitecta y trabaja en un estudio donde uno de los principales clientes es una importante firma brasileña. «La mayor parte del trabajo se hace vía mail, pero de vez en cuando uno de los responsables del proyecto viaja para arreglar cosas en forma directa», comentó. El sueldo por hora es similar a cualquier estudio nacional, aunque reconoce que es un trabajo con más incentivos, «porque proyectás cosas que acá nunca harías», destacó la profesional. La creación de páginas web también resulta un buen negocio en materia de teletrabajo. «El precio de hacer una página web depende del país y la dimensión de la empresa», explicó Andrea Martínez, programadora de sistemas. Martínez navega continuamente en el cibermundo y contó que hay «pila de posibilidades para trabajar, en cualquier parte del mundo». Ella, al igual que Carballo, comentó que existen muchas páginas donde se ofrece trabajo para realizar a través de Internet; una de ellas es www.guru.com. Allí ofrecen posibilidades laborales dependiendo del perfil de cada uno.
«Al principio pensás que es medio trucho y que nunca te van a pagar después que envías tu trabajo», comentó la entendida en el tema, «pero inmediatamente ves que hay empresas en el mundo que funcionaran únicamente gracias a los servicios que se ofrecen a través de Internet». *
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