Las palabras
-Pereyra, míreme a la cara -dice la Eulogia.
-¿Por qué ese castigo? ¿Por qué tanta crueldá? contesta Inodoro.
Este memorable diálogo creado por Fontanarrosa, un humorista impar, me trajo a la memoria el significado de las palabras y la oportunidad de usarlas.
Sorprende las ocasiones en que personas inteligentes, políticos avezados y hasta astutos comunicadores y hablo de quienes reúnen las tres cualidades a la vez caen en la tentación de utilizar palabras inadecuadas y, armando una frase, lanzarla en el momento menos propicio.
Le ha pasado a Víctor Rossi, ministro de Transporte y Obras Públicas, hombre sensato y honesto. Enterado de que el Tribunal de Cuentas observó el contrato de asociación de Pluna, envió los antecedentes al presidente de la Asamblea General acto irreprochable y defendió con energía el acuerdo del Estado con el grupo Leadgate; si se hubiese detenido ahí, estos comentarios míos serían gratuitos. Pero Rossi, molesto por lo ocurrido, agregó, acerca de la observación recibida, una frase de cinco palabras que debió omitir: «Le hace daño al país».
Aunque le asista la mejor de las intenciones y aunque, desde cierto punto de vista, tenga razón, no es bueno que haya dicho eso. La subjetividad ajena, que no es escasa, supone un riesgo innecesario de interpretaciones peligrosas.
El Tribunal de Cuentas compone, con la Suprema Corte de Justicia y el Tribunal de lo Contencioso Administrativo una suerte de trípode donde se asienta la vigilancia moral de la ciudadanía sobre los actos de administración pública. Ignorado con frecuencia, desconocido no pocas veces, ese Tribunal, en cuya congelada integración, tan discutida hoy, tienen responsabilidad los partidos de oposición y el gobierno, es esencial, aun con sus eventuales errores, para el sostenimiento de la democracia.
Volviendo al principio: Inodoro no debió decir lo que dijo cuando la Eulogia le pidió que la mirase a la cara.
Por más fulera que sea la china. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad