Comenzarían a relevar desde 2008 centros de educación no formal
No existen datos precisos sobre la cantidad de centros de educación no formal de nuestro país. Fuentes del MEC aseguraron que este año se intentó realizar un relevamiento para incluirlo en las estadísticas anuales de este ministerio, pero respondieron tan sólo 20 centros. Es por eso que se intentará, en 2008, profundizar el trabajo para lograr un relevamiento.
Este trabajo no tendría el carácter de «registro» sino que sería de tipo «estadístico». La dificultad de conocer la cantidad de docentes, estudiantes y centros de educación no formal se debe a que estos últimos no están regulados formalmente por el Estado. Muchos se encuentran en las organizaciones no gubernamentales, religiosas y privadas, o bien son llevados adelante por organizaciones estatales que realizan cursos de capacitación en materia laboral o de otro tipo.
El director de Educación del MEC, Luis Garibaldi, explicó que el relevamiento «está recién comenzando». Admitió que no existen datos precisos sobre estos centros, y aclaró que para la próxima Ley de Educación se pretende «darle un carácter institucional a la Educación no formal», lo cual pretenderá no limitar sino «orientar las actividades en el campo privado de la educación no formal», en «función de los objetivos que tenga el Estado».
Educación para todos
«La educación debe ser para todos y para toda la vida». Este enunciado es proclamado en todo el mundo por las organizaciones internacionales, pero sobre todo por la Unesco, que se ha embarcado en este cometido.
Nuestro país se hizo eco de esta iniciativa y el Estado procuró llevar adelante diversas políticas que colaboran al gran entramado de la educación no formal mediante programas educativos, pensando en la formación para el trabajo o para la inclusión de aquellos que abandonaron o no comenzaron sus estudios formales.
Año a año, la educación no formal se extiende en todo el país. Miles de personas que se alejaron del sistema educativo formal se encuentran hoy amparados en la educación no formal, ya sea mediante cursos laborales, o apoyo a los cursos curriculares formales.
El director del programa del jóvenes y adultos de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Felipe Machín, explicó que la educación no formal también se concibe en el ámbito carcelario, como uno de los ejemplos a tener en cuenta. Tiempo Atrás, Machín explicó a LA REPUBLICA que la educación en las cárceles, ya sea artística o de otra índole, «es una gran ayuda para los presos» en su rehabilitación. Es por eso que se implementó recientemente la práctica del ajedrez en las cárceles, lo que se suma a los cursos de capacitación laboral.
La oficina que dirige se enfoca en realizar programas educativos para jóvenes y adultos que, por razones sociales, personales o de otra índole han abandonado la educación formal. Como ejemplo están los 10.000 jóvenes que consiguieron trabajo luego de hacer un curso de capacitación por intermedio del programa Projoven, tal como informó ayer LA REPUBLICA.
Tan importante es la educación no formal para nuestro país que en el Debate Educativo se conformó una comisión especial que trató el tema. Sesenta y cinco Asambleas Territoriales discutieron entonces sobre la educación no formal.
Durante la presentación realizada ayer en una jornada de trabajo desarrollada por los licenciados en Ciencias de la Educación de la FHCE y estudiantes de la misma especialidad, se explicó los alcances que este tipo de educación tenía, ya que «no se limita sólo al sistema formal escolar».
Docentes
El decano de la FHCE José Seoane dijo que la educación no formal era un aspecto central, por lo que su facultad se ha empeñado en estudiarla a la par que la educación formal. Actualmente, la educación no formal en nuestro país integra a cientos de docentes e instituciones que cumplen el fin de satisfacer las necesidades educativas de un sector de la población que abandonó la educación formal.
Luis Garibaldi dijo que esta área permite la continuidad de la educación desde el sistema no formal. En el estudio realizado por la FHCE se destacó también el sistema educativo «informal», como parte del aprendizaje de la persona desde el ámbito social o familiar, que no se da desde la institucionalidad.
En el informe realizado por la FHCE, se relevó la opinión de 20 docentes que trabajan en el ámbito de la educación no formal con jóvenes entre 15 y 18 años, en barrios de contextos social crítico. Los docentes, en su gran mayoría, consideraron que la educación no formal «es accesoria a la educación formal».
Esta última, según fue explicado por el equipo de la FHCE que realizó el trabajo, tiene un orden jerárquico, al depender directamente de una organización estatal. Al contrario, la educación no formal cuenta con la libertad del docente para «transitar por el camino pedagógico que más le conviene». También se puso en el tapete el beneficio de recibir educación por parte de aquellas personas que no estudian ni trabajan. «Es un complemento que se da no sólo en las situaciones de crisis, pero cuando éstas ocurren se reflejan mucho más», expresó Garibaldi, quien agregó que el objetivo de la dirección a su cargo «no es que la educación no formal sea sustitutiva de la educación formal, sino que colabore para que los jóvenes y adultos sigan estudiando». *
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